A LOS 80 AÑOS

Murió el cantante popular Juan "Corazón" Ramón

Tenía graves problemas de salud. Sus primeros trabajos fueron en los años 40, grabando temas de compositores franceses, como Charles Aznavour.
viernes, 31 de julio de 2020 · 09:55

Juan “Corazón” Ramón, uno de los grandes cantantes populares de la década del 60, murió este jueves a los 80 años por serios problemas de salud.

Su deceso fue confirmado por su esposa Isabel, quien contó que sufría un cuadro de deshidratación, combinado con neumonía y una gastritis crónica.

Su nombre verdadero era Ellery Guy Rech y había nacido en Cañanada de Gómez, Santa Fe, el 3 de enero de 1940.

En los años 60 ganó una importante repercusión popular cuando grabó versiones en castellano de temas de Charles Aznavour Christophe o Alain Barriere en lo que hoy se conoce como “covers”.

Alberto Terreno, su representante y amigo por más de 40 años, declaró: "todavía no puedo creer que sea cierto. Él venía con problemas de salud desde hacía varios meses. Hace como cuatro o cinco días que estaba internado con problemas respiratorios, neumonía. Y bueno, el corazón no le resistió. Para mí era como un hermano".

Sus comienzos

Su aparición en el disco, programas de televisión y presentaciones en clubes y lugares bailables fue, entre otras cosas, responsabilidad de Ben Molar, un nombre esencial en la industria de la música popular y gracias al cual pudo grabar su primer LP (vinilo) en 1961, “Entre campeonas... un campeón”, acompañado por el prestigioso Horacio Malvicino.

“Corazón” había sufrido los embates de la poliomielitis en su infancia y eso limitaba la forma de sus actuaciones en público, ya que no podía bailar como otros colegas, pero para nada eso le impidió arrastrar a miles de adolescentes, sobre todo chicas, en una suerte de idolatría que solo Los Beatles gozaban en el otro hemisferio.

Sus producciones

Desde 1962 editó numerosas grabaciones, como “Juan Ramón con la juventud”, “Jóvenes... jóvenes...”, “Siempre con la juventud”, “Juan Ramón solo!!!”, “Más Corazón que nunca!”, “Venecia sin ti - Muñeca de cera”, “Juan Ramón en Benidorm”, “Juan Ramón en Roma (en italiano), “Otra vez Juan Ramón”, “Los inéditos de Juan Ramón”, que se evaporaban de las bateas de las disquerías.

Ecléctico y sin prejuicios, grabó varios LP con el cuartetero Heraldo Bosio, además de “El ídolo eterno”, “Cómo no creer en Dios”, “Bachatas... y algo más!”, “Nacidos para cantar”, con Violeta Rivas, "Muchachos impacientes", con Marco Antonio Muñiz, Simonette, Emily Cranz y Raúl Lavié, y “Resistiré” y “Con maracas y guitarras”, junto a Leonardo Favio.

Por distintas razones –entre ellas una oscura leyenda que los envidiosos lanzaron sobre su figura- continuó su carrera en Panamá hacia 1970, con estadías en Colombia y Perú entre 1977 y 1983, donde conoció a su actual esposa, y en varias visitas a Buenos Aires se cansó de llenar el antiguo teatro Astros, sobre la avenida Corrientes.

Contratado en 1983 por Mario Kaminsky, productor de Microfón Argentina, editó una decena de placas entre ese año y 1988, volvió a vender discos en cantidades inusuales y sus presentaciones en televisión no dejaron indiferentes a sus fans, que ya pertenecían a más de una generación.

El artista incursionó sin problemas en la música tropical, en variantes del pop y el cuarteto, y se dice que llegó a grabar más de 1.300 canciones, muchas de ellas desconocidas en la Argentina, que le valieron premios y reconocimientos de todo tipo, entre ellos sus presentaciones anuales en Nueva York, donde la colonia latina lo esperaba para el Día de San Valentín.

Los cines de la calle Lavalle fueron testigos de las aglomeraciones que se producían ante cada estreno en que aparecía como la gran atracción, en títulos como “El desastrólogo” (1964, con Pepe Biondi), “Nacidos para cantar” (1965, con Violeta Rivas, Chico Novarro y el mexicano Enrique Guzmán), “Viaje de una noche de verano” y “Muchachos impacientes” (1965), “El galleguito de la cara sucia” (1966, su gran éxito, con Nora Cárpena, Los Iracundos y Fabio Zerpa), “El bulín” (1969, con Norman Briski), “El sátiro” (1970, con Mimí Pons), y “En busca del brillante perdido” (1986, con Olga Zubarry y Ricardo Bauleo).

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