Graciela Alfano volvió a hacer lo que mejor le sale cuando prende una cámara: correr el límite de lo que parecía una charla más y convertirlo en un momento imposible de esquivar. Esta vez ocurrió en plena conversación con Moria Casán, cuando la actriz se metió sin rodeos en su vida íntima, habló de sus deseos con una naturalidad absoluta y terminó soltando una confesión que dejó helado al estudio.
Todo se dio en La mañana con Moria, donde Graciela Alfano aceptó jugar a fondo y no esquivó ninguna pregunta. Lejos de bajar el tono o de disfrazar lo que piensa, eligió hablar de atracción, fantasías y vínculos desde un lugar muy frontal. Ahí apareció el nombre de Benjamín Vicuña, al que no mencionó de manera casual, sino con una descripción bien puntual de lo que le despertó cuando lo tuvo cerca.
“Él me gustó porque se acercó, y tiene una boca. Ese día no se escuchaba nada y me habló al oído. Y yo pensé: ‘Wow, qué lindo esto, tiene lindo aliento’. Él está bueno”, dijo Graciela Alfano, recordando una situación vivida en Punta del Este.
Cuando llegó el turno de nombrar a una mujer, la sorpresa fue por otro lado. La elegida fue Evangelina Anderson, y Graciela Alfano explicó por qué la incluía en esa fantasía. “Me gusta porque me parece una chica suficiente. Me divierte mucho la cabeza que tiene. También me gusta mucho su boca cuando habla y me distrae”, señaló. Después remató con una frase que terminó de sellar el tono del intercambio: “Con probar no se pierde nada”.
La confesión no quedó solo en el terreno de lo hipotético. Días antes, en otro programa, ya había dejado claro que no estaba hablando desde la curiosidad sino desde la experiencia. “Sí. He tenido tríos y me gustan”, aseguró, sin buscar escándalo pero tampoco sin esconder nada.
En esa misma línea, explicó que hoy piensa sus relaciones de otra manera y que ya no se mueve únicamente por impulso. “Ahora que aprendí, porque antes todo era calentura, hago una lista de las cosas que estoy dispuesta a dar. Y la otra persona tiene que darme exactamente lo que yo doy”, planteó.
Con esa lógica, Graciela Alfano dejó ver que detrás de la provocación hay también una idea bastante concreta sobre cómo quiere vincularse. No habló de libertades sin reglas, sino de acuerdos claros y reciprocidad. Y cerró con una definición que resume bastante bien su mirada actual: “Yo a las personas las veo como personas. Puedo ponerme muy creativa tanto con un hombre como con una mujer”.