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L-Gante contó el drama de su caída en las adicciones a los 13 años: “Me costó luchar contra eso”

El cantante recordó una escena de su adolescencia que lo marcó y explicó cómo logró soltar la bronca.

 

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Domingo, 23 de agosto de 2026 a las 17:18
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L-Gante expuso uno de los recuerdos más dolorosos de su adolescencia y reveló que tuvo su primer contacto con la cocaína cuando tenía apenas 13 o 14 años. Aunque la experiencia tuvo consecuencias contra las que debió luchar con el paso del tiempo, aseguró que logró perdonar al familiar involucrado: “Fue algo que odié, pero también hay que saber perdonar, pero fue heavy. Lo perdoné porque hay que dejar atrás y no hay que vivir con odio tampoco”.

La confesión se produjo durante su visita a PH Podemos Hablar, cuando Andy Kusnetzoff planteó una consigna relacionada con los momentos más difíciles de la vida. La participación de Marta Fort terminó impulsándolo a contar una historia hasta entonces desconocida, ocurrida en una etapa en la que permanecía gran parte del día solo porque su madre trabajaba.

El episodio comenzó cuando un familiar atravesó una separación y se instaló temporalmente en la casa que compartía con su mamá. L-Gante recordó el anuncio que recibió antes de que la convivencia cambiara su vida: “Un día mi mamá me dice: ‘Va a venir a vivir tu tío tal acá, con nosotros, porque se separó de la esposa’, y hubo algo que me marcó”.

Pocos días después, el adolescente fue despertado por su tío con la promesa de que había llevado algo para comer. Sin sospechar qué encontraría, se dirigió hasta el comedor: “Al segundo o tercer día de convivencia en casa, una vez viene a despertarme y me dice: ‘¿Qué onda sobrino? Arriba, que traje el desayuno’. Me levanto y voy al comedor ¿Cuál era el desayuno? Una línea en un plato”.

En ese momento no comprendió la verdadera dimensión de la situación y decidió consumir la sustancia que le habían ofrecido. La conciencia sobre lo sucedido apareció con el crecimiento y también con las dificultades posteriores: “Yo nunca había probado eso…lo probé. A los 13, 14 años, fui creciendo y lo entendí bastante y dije: Ah, un hijo de… Aparte que me ha costado luchar con eso. Eso me ha marcado”.

La experiencia despertó en el músico sentimientos de rechazo y bronca hacia la persona que debía haberlo cuidado. Sin embargo, su reflexión actual no intentó minimizar lo ocurrido ni quitarle gravedad, sino explicar la decisión personal de desprenderse del resentimiento para evitar que aquel episodio continuara condicionando su vida.

El relato permitió conocer una parte íntima de la historia de L-Gante y el origen de una lucha que comenzó cuando todavía era menor. Su decisión de perdonar no borró el daño ni las consecuencias de aquel primer consumo, pero mostró el camino que eligió para dejar de vivir atrapado en una escena que lo acompañó durante años.

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