¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Miércoles 01 de Abril, Neuquén, Argentina
Logo Am2022
PUBLICIDAD

Marta Fort confesó que debió mudarse por vivir situaciones paranormales con su padre: “Lo vieron”

Marta Fort contó que dejó su casa tras vivir episodios extraños que vinculó con Ricardo Fort después de su muerte.

Miércoles, 01 de abril de 2026 a las 16:49
PUBLICIDAD

La muerte de Ricardo Fort dejó una marca imposible de borrar en su familia, pero con el paso del tiempo Marta Fort contó que también quedó algo más difícil de explicar. No habló de un recuerdo ni de una sensación pasajera, sino de episodios concretos que, según relató, fueron acumulándose en la casa donde vivía hasta empujarla a tomar una decisión drástica.

Al recordar esa etapa, Marta Fort intentó ponerle palabras a un clima extraño que se instaló poco después de la muerte de su padre. “Era como una energía. Yo siento que se destrabó una vez que murió mi viejo. Pasaban distintas cosas que tenían que ver con él”, explicó al referirse a una serie de situaciones que, para ella y para la gente de su entorno, no parecían simples coincidencias.

Lo que más la desconcertó fue que esas señales aparecían de formas muy distintas y siempre alrededor de la figura de Ricardo Fort. “No sé. Hablabas de él y se cortaba la luz. Había gente de mi casa que decía que lo vieron, en carne y hueso, después de que falleció. Ponele, el encargado de mi casa lo vio al lado del auto estacionado. El otro lo vio al lado del ascensor en el palier”, recordó, al reconstruir escenas que todavía hoy le resultan difíciles de procesar.

Ese detalle terminó de volver la experiencia todavía más inquietante, porque no se trataba solo de lo que ella podía percibir. Según su relato, también había otras personas dentro del círculo cotidiano de la casa que aseguraban haber tenido encuentros con esa presencia. Marta Fort no habló de un episodio aislado, sino de una seguidilla de momentos que fueron dejando la sensación de que algo seguía ahí, alrededor de la rutina y de los espacios más íntimos del hogar.

Aunque nunca aseguró haber visto a su padre cara a cara después de su muerte, sí contó que había manifestaciones que no podía ignorar. “Yo nunca lo vi a él. Pero sí escuchaba pasos. No es que me asustaba porque todos entendíamos que tenía algo que ver con él”, dijo, dejando en claro que el desconcierto convivía con una especie de aceptación silenciosa de lo que estaba pasando.

Con el tiempo, esa convivencia con lo inexplicable se volvió demasiado pesada. No fue una anécdota para contar años después ni un recuerdo menor atado al duelo. Para Marta Fort, todo eso terminó teniendo un peso real en su vida diaria y en la forma de habitar esa casa que ya había quedado atravesada por la ausencia de Ricardo Fort.

Por eso, cuando le preguntaron hasta dónde había llegado esa experiencia, la respuesta fue tan breve como contundente. “Pero… me mudé por eso”. Así, Marta Fort terminó revelando que aquellas señales que asociaba a su padre no quedaron solo en el terreno de lo extraño: fueron lo suficientemente fuertes como para empujarla a irse y cerrar una etapa marcada por una presencia que nunca sintió del todo ausente.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD