María José “Majo” Favarón atraviesa una profunda crisis económica y emocional después del robo que sufrió mientras visitaba a Aníbal Lotocki en el penal de Ezeiza. Los autores ingresaron a su vivienda con las llaves que encontraron dentro del auto y se llevaron el dinero que guardaba.
El impacto del episodio llevó a Majo Favarón a abandonar temporalmente su casa y refugiarse con una amiga. "Ahora no quiero ir al penal en auto y me estoy quedando en la casa de una amiga porque me da miedo. Me robaron todo, me quedé cu.. al Norte, con lo que tenía en la billetera y la tarjeta de crédito. Nunca me pasó esto en 45 años, ver todas mis cosas revueltas, mi ropa, cama, libros. Hoy no tengo dinero y arreglé con el alquiler porque no podía pagar este mes", reveló en Desayuno Americano.
La secuencia comenzó durante una visita a Aníbal Lotocki. "El domingo llegué a la 1 a Ezeiza y el mío es un auto común. Salí a la tarde y cuando salí veo que el vidrio de mi lado estaba roto. Lo llamativo es que estaban las llaves de mi departamento y estaba otro juego de llaves de otro lugar que no se lo llevaron. Hay cámaras enfrente y en las casas de al lado. Esto fue el domingo entre la 1 y las 5 de la tarde y están trabajando (la policía) en eso", relató.
Una particularidad aumentó sus sospechas: pocas personas sabían dónde residía. "No mucha gente conoce mi domicilio nuevo porque lo tengo bastante resguardado. Creo que hacen un trabajo de seguimiento", planteó Majo Favarón, mientras los investigadores analizan las cámaras ubicadas en los alrededores del penal y de su vivienda.
El temor también está relacionado con un aviso que recibió meses antes al visitar a Aníbal Lotocki. "Hace cinco meses atrás entré al penal a ver a Aníbal y se acercaron y me dijeron que tengas cuidado porque te estaban siguiendo y te iban a secuestrar. Pedí un auto prestado un tiempo y cambié mi recorrido y me estaban cuidando unas personas de civil durante un mes. Como no pasó más nada seguí mi vida", recordó.
La advertencia habría surgido de una conversación escuchada por otras personas. "Dentro del penal se acercan al lado y te hablan. En ese momento me dijeron que escucharon a dos personas en un tren que estaban organizando secuestrar a la mujer de Lotocki, me dijo eso nada más. Yo salía de mi casa y miraba para todos lados en estado de alerta total", explicó. Sin dinero para afrontar el alquiler y con miedo a regresar a su domicilio, Majo Favarón modificó su rutina mientras espera avances en la investigación.