Hay papeles que exigen modificar la voz, aprender movimientos o atravesar horas de maquillaje. Y hay otros en los que el desafío va mucho más allá de lo actoral. Sofía Gala Castiglione tuvo que convertirse en su propia madre, Moria Casán, para reconstruir frente a las cámaras los primeros años de una de las figuras más reconocibles del espectáculo argentino.
El resultado puede verse en Moria, la serie estrenada mundialmente por Netflix el 14 de agosto, donde Sofía Gala, Griselda Siciliani y Cecilia Roth interpretan a “La One” en diferentes momentos de su vida. La producción está escrita y dirigida por Javier Van de Couter y fue realizada por About Entertainment.
Pero entre las tres caracterizaciones hay una que inevitablemente genera una atención especial. Sofía no está interpretando simplemente a una celebridad: está recreando a la mujer que conoce desde que nació.
Las primeras imágenes permiten reconocer de inmediato los rasgos de Moria, pero la transformación no se limita al parecido físico. El peinado, el maquillaje, la forma de mirar, las poses y una gestualidad construida durante décadas convierten a Sofía Gala en la Moria que comenzaba a abrirse camino en el espectáculo argentino.
Sofía Gala se convierte en la joven Moria Casán
La serie comienza en los años 60. Ana María Casanova —antes de convertirse definitivamente en Moria Casán— aparece como una joven ambiciosa que comienza a construir el personaje público que años más tarde se transformaría en un fenómeno de la cultura popular argentina. Netflix ubica justamente allí el primer episodio de la producción.
Esa primera etapa está en manos de Sofía Gala.
La elección agrega una dimensión poco habitual a una biopic. No se trata solamente de compartir rasgos físicos con la protagonista real. La actriz tuvo que estudiar movimientos, tonos, decisiones y momentos de la juventud de su propia madre, incluso aquellos ocurridos mucho antes de su nacimiento.
Cuando Netflix anunció quiénes interpretarían a Moria, Sofía Gala definió la experiencia con una frase que anticipaba la dimensión personal del trabajo: “un hecho metafísico, psicomágico, extrañísimo y desafiante”. Moria, por su parte, celebró que su propia hija fuera una de las encargadas de representarla junto a Siciliani y Roth.
Con el estreno finalmente concretado, Sofía volvió a referirse al proceso y lo definió incluso como “casi terapia paga”, una expresión que revela cuánto de su propia historia familiar terminó involucrado en el trabajo.
Mucho más que el parecido físico
Las imágenes promocionales fueron uno de los primeros elementos que llamaron la atención desde que comenzó a conocerse el proyecto. Con pelucas, maquillaje y vestuario de época, Sofía Gala aparece recreando una versión joven de Moria que remite inmediatamente a las fotografías de la diva durante sus primeros años de carrera.
Pero la serie intenta avanzar más allá de una imitación.
La propuesta recorre la transformación de aquella joven Ana María Casanova en Moria Casán, atravesando el teatro, el cine y la televisión, pero también la construcción deliberada de una personalidad que terminaría transformándose en marca propia. Netflix define la producción como una ficción inspirada en su vida y como un recorrido por la fama, la controversia y su permanente capacidad de reinvención.
Ese punto es especialmente importante en la interpretación de Sofía. La actriz no necesitaba descubrir quién era Moria desde cero: creció observándola.
El desafío era otro. Separar a la madre de la figura pública y volver a unir ambas dimensiones delante de una cámara.
La propia Moria había anticipado que confiaba en que su hija pudiera captar algo mucho más profundo que sus movimientos exteriores. Al anunciarse el elenco señaló que Sofía, Siciliani y Roth podrían recrear y “habitar” su sensibilidad.
Una historia en la que madre e hija también quedan frente a frente
La relación entre Moria Casán y Sofía Gala no aparece solamente detrás de cámaras. También forma parte de la historia que cuenta la serie.
Los ocho episodios avanzan por diferentes etapas de la carrera de Moria y, a medida que transcurre la ficción, la relación con Sofía gana cada vez mayor espacio. Las descripciones oficiales de Netflix muestran que el vínculo entre ambas, sus tensiones, la independencia de Sofía y el modo en que madre e hija terminan funcionando como reflejo una de la otra forman parte de varios capítulos.
Esto convierte el trabajo de Sofía Gala en algo todavía más particular.
Primero debe interpretar a su madre. Luego, la propia historia de la serie comienza a narrar el vínculo entre Moria y la hija que justamente está interpretándola.
Es un juego de espejos difícil de encontrar en una ficción biográfica convencional y uno de los elementos que diferencian a la producción.
Tres actrices para contar una sola Moria
Sofía Gala no está sola en el desafío.
Griselda Siciliani y Cecilia Roth encarnan otras etapas de la vida de Moria Casán, mientras que la propia diva también participa de la producción. Netflix construyó de esta manera un personaje que cambia de rostro a medida que transcurren las décadas, sin perder las características que convirtieron a Moria en una figura reconocible durante generaciones.
La producción cuenta con ocho episodios, con capítulos que recorren desde sus comienzos en los años 60 hasta momentos de enorme exposición mediática, su vida familiar, controversias públicas y distintas reinvenciones profesionales.
La serie fue concebida además en torno a una fecha simbólica: los 80 años de Moria Casán, que atraviesan la estructura de la ficción y sirven como punto desde el cual la protagonista revisa su propia historia.
De hija a protagonista de la historia de su madre
Para Sofía Gala, el estreno suma un capítulo singular a una carrera en la que siempre intentó construir una identidad propia, incluso llevando uno de los apellidos más conocidos del espectáculo argentino.
Esta vez hizo exactamente lo contrario: en lugar de alejarse de la figura de Moria, tuvo que entrar por completo en ella.
Su transformación física puede ser lo primero que sorprenda en las imágenes. Sin embargo, detrás de las pelucas, el maquillaje y el vestuario existe un desafío mucho más íntimo: volver a mirar la historia de su madre desde un lugar que no es solamente el de una hija.
Y quizás allí esté una de las claves de Moria. Entre tres actrices encargadas de representar distintas épocas de “La One”, solamente una conoce a la protagonista desde un lugar imposible de estudiar en un guion.
Sofía Gala no tuvo que descubrir quién era Moria Casán. Tuvo que descubrir cómo interpretarla.