La peor crisis migratoria registrada en Ceuta desde 2021 desató una tormenta política que sacude los cimientos del Gobierno español. En las inmediaciones del espigón del Tarajal, la desesperación humana alcanzó su punto más trágico con la recuperación de al menos nueve cadáveres de migrantes ahogados por asfixia por inmersión en su intento de cruzar a nado. Mientras una incesante columna humana de cinco kilómetros sigue avanzando desde la localidad marroquí de Fnideq y el cordón policial inicial se vio sobrepasado por la afluencia masiva, la emergencia trasciende lo humanitario para convertirse en una encrucijada diplomática e institucional de escala europea.
La presión externa se disparó a niveles críticos tras anunciar el Gobierno italiano que estudia suspender el acuerdo de libre circulación de Schengen con España, a la vez que la Comisión Europea ha ofrecido de urgencia el refuerzo de la agencia Frontex para proteger la frontera exterior de la Unión. Ante la gravedad del escenario y la acusación expresa de "actitud pasiva" por parte de la Asamblea ceutí, la reacción del Ejecutivo de Pedro Sánchez ha sido inmediata. En una medida de extrema urgencia, Moncloa acordó la movilización de unidades del Ejército desplegadas en la ciudad autónoma para apoyar a los efectivos de la Guardia Civil y la Policía Nacional, desbordados en la vigilancia costera y fronteriza. Asimismo, el presidente del Gobierno viajará al enclave acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, con el fin de encabezar una reunión de coordinación sobre el terreno con las autoridades locales y los mandos de las Fuerzas de Seguridad.
La gestión de esta acometida fronteriza abrió también intensas brechas políticas dentro y fuera del pacto de gobernabilidad. Mientras las calles de Ceuta albergó las primeras protestas ciudadanas e insultos dirigidos contra Sánchez, el socio menor de la coalición, Sumar, ha exigido frenar las devoluciones en caliente y garantizar de forma estricta los procedimientos de asilo y la protección de menores. Paralelamente, desde formaciones como Compromís se reclaman medidas diplomáticas drásticas, entre ellas la comparecencia urgente de la embajadora de Marruecos. Entre el despliegue militar, el examen estricto de los socios comunitarios y la urgente contención sobre el terreno, el Gobierno central afronta su desafío migratorio y geopolítico más complejo del último lustro