La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, rechazó categóricamente la posibilidad de que su país se convierta en un nuevo estado de Estados Unidos, tras conocerse que el presidente Donald Trump habría manifestado al periodista de Fox News John Roberts que evalúa "seriamente" esa opción. "Está considerando seriamente convertir a Venezuela en el 51° estado del país porque los venezolanos lo aman", escribió Roberts en sus redes sociales tras conversar con el mandatario, quien también reiteró su interés en los recursos energéticos venezolanos al afirmar que el país posee "40 billones de dólares en petróleo". La declaración, aunque no fue confirmada directamente por Trump en un comunicado oficial, generó una reacción inmediata desde Caracas.
Rodríguez respondió desde La Haya. "Eso no está planeado. Jamás lo estaría, porque si hay algo que tenemos los venezolanos, es amor por nuestro proceso de independencia", afirmó la funcionaria, quien también señaló que Trump "sabe que hemos estado trabajando en una agenda diplomática de cooperación" y que la diplomacia sigue siendo el camino a seguir. El tono elegido por Rodríguez buscó equilibrar el rechazo frontal a la idea de anexión con una señal de apertura al diálogo, evitando una escalada retórica en un momento en que las relaciones entre Caracas y Washington atraviesan una etapa de tensión contenida.
El comentario de Trump sobre Venezuela se inscribe en un patrón de declaraciones expansionistas que también incluyó referencias a Groenlandia, Canadá y el Canal de Panamá, y que apuntan sistemáticamente a territorios con valor estratégico o recursos naturales significativos. Venezuela, con las mayores reservas de petróleo del mundo, encaja perfectamente en esa lógica. Rodríguez cerró su respuesta con una declaración de tono histórico: "Seguiremos defendiendo la integridad, la soberanía, la independencia, nuestra historia, una historia que es la gloria de los hombres y mujeres que dieron su vida para que pudiéramos convertirnos no en una colonia, sino en un país libre", concluyó desde La Haya, en una frase que resume la postura de Caracas ante lo que describió como una nueva forma de presión imperial.