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Martes 21 de Abril, Neuquén, Argentina
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Estados Unidos negocia con Irán en una ciudad blindada y con el alto el fuego a punto de caer

El vicepresidente estadounidense JD Vance viaja a Pakistán en medio de una jornada crítica para las negociaciones nucleares con Irán.

Por Redacción

Martes, 21 de abril de 2026 a las 08:41
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Islamabad se encuentra en el centro de una de las coyunturas diplomáticas más delicadas de los últimos tiempos. La capital pakistaní atraviesa su tercer día consecutivo de máxima alerta, con la infraestructura logística lista para una decisión de último minuto de Irán sobre su participación en el diálogo. La denominada "Zona Roja", enclave que alberga embajadas y sedes gubernamentales clave, permanece completamente sellada al tráfico, con escuelas cerradas y transporte público suspendido, en una imagen que refleja la magnitud de lo que está en juego.

En ese contexto de incertidumbre, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, viaja a Pakistán para participar directamente en las negociaciones con Irán, según informó el portal Axios citando fuentes internas del gobierno estadounidense. El traslado de una figura de tan alto rango político subraya la urgencia que Washington otorga a estas conversaciones, que tienen como telón de fondo el programa nuclear iraní y la estabilidad regional de Medio Oriente.

El hotel Serena de Islamabad, sede de la primera ronda de conversaciones celebrada el pasado 11 de abril, se encuentra actualmente desalojado y bajo custodia militar, a la espera de que las partes retomen el diálogo. La presencia iraní, sin embargo, sigue siendo incierta: Teherán no ha confirmado su participación en esta nueva etapa, lo que mantiene en vilo tanto a la comunidad diplomática como a los analistas internacionales que siguen de cerca el proceso.

Con el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán enfrentando sus últimas 24 horas de vigencia, la presión sobre ambas delegaciones es máxima. El resultado de estas conversaciones podría marcar un punto de inflexión en las relaciones entre Occidente y Teherán, con implicancias directas para la seguridad en toda la región. La pregunta que ronda los pasillos diplomáticos es si la voluntad política de ambas partes será suficiente para sostener un proceso que, por ahora, camina sobre una cuerda floja.

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