La Casa de la Moneda de Estados Unidos comenzará a vender monedas de un dólar con imagen dorada y el rostro del presidente Donald Trump, a precios que van de 1,55 a 2,44 dólares por unidad según la cantidad adquirida —un rollo de 25 cuesta 61 dólares y una bolsa de 100 sale 154,50 dólares. Las monedas tienen acabado dorado pero no contienen oro real: su composición es principalmente cobre, con 6% de zinc, 3,5% de manganeso y 2% de níquel. En el anverso figura el rostro de Trump junto a las inscripciones "Liberty", "In God We Trust" y "1776 ~ 2026"; en el reverso aparece el sello presidencial —un águila con rama de olivo y haz de flechas— y el número "250" para conmemorar el 250° aniversario de la nación.
La US Mint aclaró que las monedas son de curso legal pero también se ofrecen como objetos de colección, describiéndolas como "una adición destacada a las colecciones modernas" y un "diseño de aniversario único en una generación".
La legalidad del retrato generó debate: la normativa estadounidense exige que en los billetes figuren solo personas fallecidas, aunque no existe una restricción equivalente para las monedas. La administración Trump argumentó que la ley de 2020 que autoriza nuevos diseños por el 250° aniversario habilita expresamente que el presidente aparezca en una moneda conmemorativa.
Trump no es el primer presidente en aparecer en monedas durante su mandato —los presidentes suelen figurar en las monedas de un dólar de la serie presidencial, aunque generalmente de manera póstuma— pero la combinación del acabado dorado, el contexto del aniversario nacional y la escala de la comercialización convierten a esta emisión en un objeto tanto numismático como político, en línea con la tendencia del segundo mandato de Trump de fusionar la iconografía presidencial con el marketing personal.