El presidente Donald Trump prometió represalias contra Irán por el lanzamiento de ocho misiles balísticos contra bases estadounidenses en Jordania durante la noche del domingo, en respuesta al ataque de Washington contra lanzaderas de la Guardia Revolucionaria en la isla de Larak. "Vamos a golpearlos duro. Habrá una respuesta", declaró a Fox News en una entrevista telefónica, aunque aclaró que las fuerzas estadounidenses dejaron pasar deliberadamente un misil iraní al determinar que no impactaría en ningún objetivo, mientras el resto fue interceptado. Sin embargo, Trump no cerró la puerta a la diplomacia: "Están tan desesperados por reunirse. Lo que no sé es si se puede confiar en un acuerdo con ellos", afirmó, describiendo una situación en la que Irán negocia y ataca simultáneamente, en la lógica que ha definido todo el conflicto. El mandatario también reiteró su confianza en que la presión económica funciona: "Las sanciones se están haciendo sentir con mucha fuerza".
Trump prometió que el precio del petróleo "caerá en picada, como un cohete que va en dirección contraria, en cuanto ganemos esta guerra, en cuanto la terminemos", afirmando además que EE.UU. tiene "el control total" sobre el estrecho de Ormuz y que las minas fueron eliminadas: "Lo hemos limpiado de todas las minas. Tenemos todo el control internacional". La afirmación contrasta con los ataques iraníes de las últimas horas en el mismo estrecho, y con la advertencia de sus propios jefes militares al secretario Hegseth de que la guerra es "insostenible". Mientras tanto, el secretario del Tesoro Scott Bessent amenazó a China con sanciones por sus compras de petróleo iraní —"todas las opciones están sobre la mesa"— y anunció que lo planteará en el G20 de Carolina del Norte, negando que Washington sea "reacio a confrontar a Pekín". El banco central de los Emiratos ya anunció una inspección urgente del banco egipcio Banque Misr por procesar presuntamente 1.800 millones de dólares para redes bancarias iraníes.
Trump también volvió a arremeter contra Canadá en medio de la guerra arancelaria que siguió al fracaso de las negociaciones comerciales. "No quiero autos canadienses, no quiero piezas canadienses, no quiero nada canadiense", escribió en Truth Social, acusando a Ottawa de "haber estafado a Washington durante décadas" y calificando a los líderes canadienses de "los peores" con los que trata. "Ellos ya no tienen derecho", concluyó, en una retórica que reedita su caracterización de Canadá como un Estado que quiere los beneficios de ser parte de EE.UU. sin serlo. Con Irán prometiendo represalias, China amenazada con sanciones y Canadá en guerra arancelaria, Trump afronta el último lunes de agosto de 2026 con tres frentes abiertos simultáneamente, a dos meses de las elecciones de medio término que definirán el resto de su mandato.