El principal comando militar iraní, el Cuartel General Central Khatam al-Anbiya, advirtió que cualquier fuerza armada extranjera que intente acercarse o ingresar al estrecho de Ormuz será atacada. "Advertimos de que cualquier fuerza armada extranjera, especialmente el agresivo ejército estadounidense, será atacada si intenta acercarse y entrar en el estrecho de Ormuz", señaló el organismo en un comunicado, en el que reiteró que "la seguridad del estrecho está bajo el control de las fuerzas armadas de la República Islámica de Irán" y que cualquier paso debe coordinarse con ellas.
La advertencia se produjo horas después de que Trump anunciara el domingo el lanzamiento del llamado "Proyecto Libertad", una operación militar para escoltar barcos mercantes de terceros países atrapados por el cierre del estrecho y permitirles salir de las aguas restringidas.
La tensión escaló rápidamente: la agencia iraní informó que un buque de guerra estadounidense que intentaba pasar por el estrecho fue alcanzado por dos misiles, aunque Washington negó de inmediato ese ataque. Irán también afirmó haber evitado el ingreso de destructores estadounidenses a la zona. Un alto funcionario iraní había advertido el domingo que cualquier "interferencia" de Estados Unidos en el estrecho sería considerada una violación del alto el fuego, en referencia directa al anuncio del Proyecto Libertad. El operativo desplegado por el Comando Central del Ejército estadounidense es de considerable magnitud: incluye destructores con misiles guiados, más de 100 aeronaves con base en tierra y mar, plataformas autónomas de drones y 15.000 miembros del servicio.
El choque entre la operación estadounidense y la advertencia iraní configura el momento de mayor peligro desde que se estableció el alto el fuego, y pone a prueba la solidez de una tregua que ya venía siendo cuestionada por ambas partes. Para Washington, el Proyecto Libertad busca aliviar la crisis energética global generada por el bloqueo del paso, por donde transitaba el 20% del petróleo y gas natural licuado mundial antes del conflicto. Para Teherán, cualquier movimiento naval estadounidense en esas aguas es una provocación inaceptable que justifica una respuesta militar. Con destructores, drones y miles de efectivos desplegados a ambos lados del estrecho más estratégico del planeta, el margen para un error de cálculo se ha reducido al mínimo.