Al menos 14 personas murieron y 57 resultaron heridas durante las últimas 24 horas en distintas regiones de Ucrania como consecuencia de ataques rusos con misiles, artillería y drones, según el último balance difundido por las autoridades ucranianas. La región de Járkov concentró la mayor parte de las víctimas: nueve muertos y 37 heridos, con menores de edad entre los lesionados.
Los bombardeos también alcanzaron otras zonas del este y sur del país, incluyendo Donetsk, Zaporiyia y Jersón, con daños en edificios residenciales, viviendas particulares, vehículos e infraestructura.
Las fuerzas rusas utilizaron vehículos aéreos no tripulados durante la noche y la madrugada para atacar distintas zonas alejadas de la línea del frente, en la misma lógica de desgaste que viene aplicando Moscú desde hace meses sobre la población civil. Los servicios de emergencia trabajaron durante la jornada en las zonas afectadas para rescatar víctimas, extinguir incendios y retirar escombros.
El balance se produce en un momento de particular tensión diplomática y militar: Ucrania mantiene sus ataques de largo alcance contra objetivos energéticos y logísticos en territorio ruso —incluyendo la ofensiva masiva con más de 1.600 drones durante las elecciones parlamentarias rusas del 18 al 20 de septiembre— mientras Kiev continúa reclamando a sus aliados occidentales mayores sistemas de defensa aérea y misiles Patriot capaces de interceptar los proyectiles balísticos que Rusia lanza sobre sus ciudades.
El acuerdo sobre objetivos energéticos anunciado por Trump el 14 de septiembre —bajo el cual Ucrania se comprometería a no atacar refinerías rusas a cambio de una reciprocidad rusa— sigue sin traducirse en una reducción visible de los ataques sobre infraestructura civil ucraniana.
La guerra, que cumplió cuatro años y siete meses desde la invasión a gran escala de febrero de 2022, continúa sin un acuerdo de alto el fuego a la vista, pese a los esfuerzos diplomáticos de la administración Trump —incluyendo la visita de Witkoff y Kushner a Moscú y Kiev a principios de septiembre y la tregua de 72 horas que expiró apenas se marcharon los mediadores.