El presidente del Gobierno español Pedro Sánchez compareció ante el pleno del Congreso de los Diputados para exponer su posición sobre los casos de corrupción que sacuden a su entorno más cercano y fue categórico: no renunciará. "No debe existir ninguna sombra de duda sobre la actuación del Gobierno, y quien quiera proyectarla que lo demuestre con pruebas", afirmó, negando haber conocido "jamás" conductas irregulares o vinculadas a hechos de corrupción en el PSOE. El presidente reformuló además el debate político en términos que revelan su estrategia de supervivencia: la pregunta, dijo, no es si los socialistas deben continuar en el gobierno sino "cómo vamos a continuar", una frase que descarta de plano cualquier escenario de renuncia o elecciones anticipadas. Sánchez atribuyó las denuncias judiciales a un intento de "debilitar la acción del Ejecutivo mediante ataques personales, campañas de desinformación y mentiras".
La comparecencia fue forzada por la acumulación de tres frentes judiciales simultáneos que golpean al gobierno desde distintos ángulos. El exministro de Transportes José Luis Ábalos fue condenado la semana pasada por el Tribunal Supremo a 24 años y tres meses de prisión por organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias en el caso de las mascarillas. El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero es investigado como presunto líder de una trama de tráfico de influencias con sobornos por más de dos millones de dólares, en una causa que involucra también a sus hijas. Y la propia esposa de Sánchez, Begoña Gómez, fue enviada a juicio oral la semana pasada por tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida y malversación, con el pasaporte retenido por orden judicial.
La respuesta de la oposición fue inmediata y sin matices. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, tomó la palabra tras la intervención presidencial y fue directo: "Lo único que se espera de usted en estas Cortes es que las disuelva y vayamos a votar". Feijóo agregó que Sánchez no estaba frente a los diputados "por ser el número uno de los líderes mundiales" sino por ser "el uno" de un gobierno "corrupto". La ultraderechista VOX se sumó al reclamo de renuncia y elecciones anticipadas. Sánchez llega a esta crisis en el peor momento de su segundo mandato: su partido acumula cuatro derrotas electorales regionales consecutivas, su aliado británico Starmer acaba de renunciar bajo presión similar, y el mapa judicial que lo rodea se complica cada semana que pasa sin que el presidente muestre señales de ceder terreno.