Indra presentó el Squall, un misil de crucero de bajo coste diseñado para alcanzar objetivos situados a más de 300 kilómetros. El sistema puede instalarse en plataformas terrestres y navales. Está planteado para atacar infraestructuras y capacidades militares situadas en la retaguardia. La compañía expuso el proyecto como una solución para actuar contra centros de mando y control, sistemas de defensa aérea e instalaciones militares de alto valor.
Según la información difundida por el fabricante, el misil combina capacidad de ataque a distancia, sistemas de guiado orientados a resistir interferencias y la posibilidad de realizar lanzamientos coordinados con varias unidades. La presentación se produjo en la feria UNVEX en Murcia, dedicada a drones y tecnologías de defensa. El evento tiene como marco el contexto internacional en el que los ejércitos europeos analizan la necesidad de reforzar la producción de municiones, sistemas no tripulados y armas de precisión.
Preparado para dificultar la detección
El Squall está concebido para operar a baja cota. Un perfil de vuelo que puede complicar su detección por los radares. La compañía sostiene que esta capacidad permitiría aproximarse al objetivo con menor exposición a los sistemas de vigilancia del adversario. El misil dispone de varios sistemas de guiado y navegación. El objetivo es mantener la capacidad de alcanzar el blanco ante posibles acciones de interferencia electrónica o de engaño contra los sistemas de posicionamiento.
La capacidad de atacar a más de 300 kilómetros sitúa al sistema en el grupo de los medios de ataque de precisión a larga distancia. Desde una plataforma terrestre o naval, podría emplearse contra objetivos ubicados fuera de la línea directa de contacto. El sistema está preparado para su lanzamiento desde rampas, contenedores o vehículos tácticos. Esa compatibilidad busca ampliar las opciones de despliegue y permitir su integración en distintas configuraciones. Por el momento no se han determinado cuáles serán las plataformas o vehículos que podrían incorporarlo.
Capacidad de ataques masivos
El elemento central de la propuesta es el uso de un misil cuyo coste sea inferior al de otros modelos convencionales. Según la compañía, ese factor permitiría recurrir a unas pocas unidades para ataques puntuales o emplear un número mayor de misiles en operaciones coordinadas.
El sistema contempla lanzamientos sincronizados para saturar las defensas adversarias. Una táctica orientada a obligar al enemigo a repartir o agotar sus recursos de interceptación. El fabricante considera que esta modalidad puede aumentar la presión sobre los sistemas defensivos si los activos atacados y los misiles empleados para protegerlos tienen un valor económico elevado.
La empresa también destacó que el diseño se apoya en una cadena de suministro nacional, con componentes sobre los que mantiene control. El objetivo declarado es preservar la capacidad de producción si una crisis afecta a las rutas logísticas internacionales o restringe el acceso a materiales. La incorporación progresiva de funciones de inteligencia artificial figura también entre las líneas de desarrollo anunciadas para estos sistemas. Para más información sobre el Squall y otros desarrollos de defensa, los interesados pueden visitar el sitio oficial de Indra.