Al menos 130 personas murieron y unas 570 resultaron heridas el lunes a causa de un fuerte terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el oeste de Colombia y afectó varios departamentos del país, y el Gobierno declaró situación de “desastre nacional” con el objetivo de agilizar la movilización de recursos para asistir a los damnificados y evaluar las infraestructuras afectadas.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, dio a conocer la cifra oficial de víctimas y daños, que incluye 1575 viviendas afectadas.
Entre la infraestructura averiada, detalló: 18 centros de salud, 52 centros educativos, 17 centros comunitarios y 18 vías. También mencionó seis aeropuertos afectados en infraestructura y sin operación para vuelos comerciales, y uno afectado en pista de aterrizaje.
“El Gobierno Nacional desplegará todas sus capacidades para defender la vida y atender a los necesitados”, aseguró el mandatario en su informe oficial con datos de las 12.30, hora local (las 14.30 de Argentina).
“La prioridad es rescatar a todas las personas que se encuentran bajo escombros”, puntualizó el presidente, quien asumió el viernes.
Ante la magnitud de la emergencia ocasionada por el sismo con epicentro en Chocó, el Comité Extraordinario para el Manejo de Desastres, liderado por el flamante presidente Abelardo de la Espriella, anunció la declaración de “desastre”.
Se registraron 21 réplicas
El Servicio Geológico Colombiano actualizó la información sobre el sismo ocurrido en San José del Palmar, Chocó. El sismo fue de magnitud 7,4 y tuvo epicentro en San José del Palmar (Chocó), a una profundidad de 103 km.
Se trata del evento sísmico de mayor magnitud registrado en Colombia en el siglo XXI. Hasta este momento, han ocurrido 21 réplicas, y es probable que continúen ocurriendo, dice la entidad.
Anteriores antecedentes: el director del SGC, Julio Fierro Morales, indicó que en la zona hubo un terremoto de magnitud 7,2 el 23 de noviembre de 1979.
El sismo activó los protocolos de emergencia y evacuación en oficinas, centros comerciales, instituciones educativas y complejos residenciales en distintas regiones del país, mientras los organismos de gestión del riesgo continúan evaluando posibles afectaciones.
Las autoridades mantienen el monitoreo de la situación y realizan inspecciones en infraestructuras estratégicas para determinar el alcance de los daños ocasionados por el temblor.