Al menos 45 personas fallecieron en Colombia por el terremoto de magnitud 7,4 que ha sacudido el oeste del país, según las primeras cifras comunicadas por los alcaldes de Pereira, Manizales y Buenaventura. El terremoto sacudió e el oeste de Colombia con epicentro a 20 kilómetros de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a apenas tres días de que Abelardo de la Espriella asumiera la presidencia del país. El movimiento telúrico, registrado a las 12:34 GMT y a una profundidad de entre 80 y 96 kilómetros según distintos organismos sismológicos, causó víctimas y daños significativos en la provincia del Chocó, en la costa del Pacífico, según informó la gobernadora Nubia Córdoba. Los efectos se extendieron a las ciudades de Bogotá, Medellín, Cali, Pereira, Quibdó y Manizales, donde se reportaron daños en edificaciones, y el sismo fue percibido también en Ecuador y Panamá. La Aeronáutica Civil suspendió operaciones en seis aeropuertos —Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura— "hasta evaluar daños estructurales en la infraestructura", en una medida preventiva que interrumpió el tráfico aéreo en el oeste del país.
El presidente De la Espriella reaccionó en minutos a través de X con un mensaje que buscó transmitir presencia y control desde el inicio de su gestión: "He asumido directamente el liderazgo de la atención por la emergencia en San José del Palmar. He ordenado la instalación de un Puesto de Mando Unificado para coordinar la atención de los daños y de los damnificados". El mandatario anunció que viajará personalmente a Pereira para acompañar a los afectados y verificar la respuesta gubernamental, y cerró su mensaje con una frase que resume la apuesta política de su primer acto de gobierno: "No están solos. El Estado está presente y actuando". La solicitud de un "reporte detallado de la situación y las necesidades más urgentes" al director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres completó una respuesta institucional que en sus primeras horas evitó la demora que caracterizó los primeros días del gobierno venezolano ante los terremotos del 24 de junio.
El terremoto en Colombia llega en un contexto regional de alta actividad sísmica: Venezuela aún procesa el impacto de los sismos del 24 de junio, que dejaron más de 5.200 muertos y decenas de miles de damnificados en La Guaira y Caracas, en lo que el Servicio Geológico de EE.UU. calificó como el evento sísmico más potente en ese país desde 1900. Colombia, ubicada en el Cinturón de Fuego del Pacífico y atravesada por múltiples fallas activas, tiene una larga historia de terremotos destructivos —el más recordado es el del Eje Cafetero de 1999, que mató a más de 1.000 personas. Para De la Espriella, que asumió el viernes con promesas de "mano dura" contra el crimen y reactivación económica, el terremoto del lunes es la primera prueba real de su capacidad de gestión, y la rapidez y eficacia de su respuesta a la emergencia serán el primer termómetro de un gobierno que recibe el poder con el país dividido casi al medio.