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Trump acusó a Canadá de querer ser "un estado de Estados Unidos sin serlo" tras el fracaso de las negociaciones 

Carney dijo que Ottawa escapó "de un mal acuerdo" porque Washington introdujo cambios "injustos a último momento"; Canadá responderá "dólar por dólar" en acero, lácteos, equipamiento agrícola y papel.

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Por Redacción

Lunes, 24 de agosto de 2026 a las 09:16
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Trump ya se había referido a Canadá como "estado 51" de Estados Unidos

El presidente Donald Trump acusó a Canadá de querer "disfrutar de las ventajas de ser un estado norteamericano sin serlo" tras el fracaso de las negociaciones comerciales entre ambos países, que dejó automáticamente en vigor un arancel estadounidense del 50% sobre productos canadienses por un valor aproximado de 24.000 millones de euros. "¡Canadá quiere disfrutar de las ventajas de ser un estado, sin serlo! Además, llevan muchos años imponiendo aranceles exorbitantes a nuestros magníficos agricultores. ¡Ya basta!", escribió en sus redes sociales, en su primera reacción pública tras la ruptura de las conversaciones. La frase reedita la retórica sobre Canadá como "estado 51" que Trump utilizó desde el inicio de su segundo mandato y que Ottawa rechazó sistemáticamente como inaceptable.

El primer ministro Mark Carney defendió la decisión canadiense con un argumento inverso: su país logró escapar "de un mal acuerdo" porque Washington introdujo a último momento cambios en sectores clave como el acero y los automóviles que, según Ottawa, eran "injustos y antieconómicos" y "ponían en duda la fiabilidad de cualquier acuerdo". El representante comercial estadounidense Jamieson Greer responsabilizó a su vez a Ottawa por el fracaso, sosteniendo que fue Canadá quien modificó los términos de un acuerdo que, según Washington, habría convertido al país vecino en un "socio privilegiado". Las acusaciones cruzadas revelan la lógica de dos gobiernos que llegaron a la mesa con objetivos incompatibles y se retiran atribuyendo al otro la responsabilidad de la ruptura.

La consecuencia inmediata es una nueva escalada arancelaria entre los dos países que comparten la frontera más larga del mundo y que hasta hace poco eran socios del T-MEC. Carney anticipó que Canadá responderá "dólar por dólar" con medidas sobre productos estadounidenses en sectores como el acero, los lácteos, el equipamiento agrícola y el papel, en una guerra comercial que golpeará directamente a las cadenas productivas integradas que durante décadas vincularon a ambas economías. La ruptura también complica el panorama del T-MEC, cuya tercera ronda de negociaciones estaba en marcha con la participación de México, y llega en un momento en que Trump mantiene simultáneamente tensiones arancelarias con Brasil, Australia y la Unión Europea, configurando el mapa comercial más conflictivo desde la Segunda Guerra Mundial.

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