Ucrania lanzó uno de sus mayores ataques con drones contra Rusia desde el inicio de la guerra, con más de 800 aeronaves no tripuladas interceptadas según las fuerzas rusas en lo que la agencia estatal TASS describió como el mayor ataque de este tipo desde principios de año. El Ministerio de Defensa ruso informó que se interceptaron drones en más de 17 regiones, principalmente en el sur y el oeste del país. El gobernador de la región de Moscú, Andrey Vorobiev, confirmó que las defensas antiaéreas y unidades de guerra electrónica neutralizaron 187 drones sobre esa zona, donde un incendio de gran magnitud se desencadenó en un almacén de Wildberries —el mayor marketplace ruso, equivalente a Amazon— sin heridos según las autoridades locales. Un hombre de 83 años murió en otro punto de la región de Moscú. Los cinco muertos restantes se registraron en Rostov, en el sur de Rusia. Los almacenes de Wildberries han sido blanco recurrente de ataques ucranianos en los últimos meses, al punto de que la empresa anunció que construirá nuevas instalaciones en Kazajistán para alejarlas del alcance de los drones.
Simultáneamente, Rusia continuó atacando Ucrania: seis personas resultaron heridas en Kiev durante la madrugada del domingo, y misiles balísticos alcanzaron Kremenchuk y Kryvyi Rih —donde murieron dos personas— y Sumy, en el norte del país, con otra víctima fatal. La Fuerza Aérea ucraniana confirmó que ninguno de los misiles balísticos lanzados contra su territorio durante la noche fue interceptado, en una señal de la crítica escasez de sistemas antimisiles que padece Kiev. Zelenski aprovechó para lanzar un llamado urgente a sus aliados: "No se puede permitir que los interceptores europeos permanezcan almacenados. Hay que proteger vidas. Hay que detener a Rusia". El presidente ucraniano reveló además que en la última semana Rusia lanzó más de 1.550 drones de ataque, casi 1.560 bombas aéreas guiadas y 62 misiles contra Ucrania, en una escalada de proporciones históricas.
El episodio más llamativo en términos de expansión geográfica del conflicto ocurrió en Rumania: un dron no identificado fue derribado sobre espacio aéreo rumano por un piloto de un caza F-18 español que participaba en una misión de vigilancia aérea de la OTAN. El Ministerio de Defensa de Bucarest informó que sus radares detectaron el dron ingresando desde Moldavia y que los fragmentos cayeron en una zona deshabitada entre dos aldeas. Es el cuarto dron derribado sobre Rumania en lo que va del año, tras los tres interceptados en julio por cazas F-16 rumanos en las primeras violaciones del espacio aéreo nacional confirmadas desde el inicio de la invasión. La reiteración de estos incidentes en territorio de un país miembro de la OTAN pone a prueba la cohesión de la alianza y plantea preguntas sobre los protocolos de respuesta ante una guerra que ya no respeta fronteras.