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CFK volvió a la carga contra las condiciones de su arresto domiciliario

La defensa de la expresidenta recurrió a la Cámara Federal de Casación Penal para cuestionar los límites impuestos en su detención domiciliaria. Argumenta que no existen quejas de vecinos por las visitas, que no hay riesgo de fuga y que el uso de la tobillera electrónica es una medida excepcional.

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La presentación fue realizada por sus abogados, Carlos Beraldi y Ary Llernovoy.

La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió a la carga contra las condiciones impuestas para el cumplimiento de su condena en la causa Vialidad y presentó una apelación para que se flexibilice su régimen de prisión domiciliaria. El planteo llegó a la Cámara Federal de Casación Penal, que ahora deberá resolver si mantiene las restricciones vigentes o modifica las condiciones de detención.

La presentación fue realizada por sus abogados, Carlos Beraldi y Ary Llernovoy, luego de que el Tribunal Oral Federal N°2 rechazara el pasado 5 de junio el pedido para retirar la tobillera electrónica, flexibilizar el régimen de visitas y ampliar el acceso a la terraza del edificio donde cumple la condena.

Actualmente, la exmandataria permanece bajo arresto domiciliario en su departamento de la calle San José 1111, en el barrio porteño de Constitución, donde cumple la pena de seis años de prisión impuesta por administración fraudulenta en perjuicio del Estado.

Uno de los principales argumentos de la defensa apunta contra las limitaciones impuestas a las visitas. Según sostienen los abogados, la resolución judicial que restringe el ingreso de personas al domicilio se fundamenta en la necesidad de preservar la tranquilidad del entorno, aunque afirman que esa justificación carece de respaldo concreto. En ese sentido, remarcaron que ningún vecino del edificio presentó quejas por el movimiento de visitantes y cuestionaron que el tribunal no haya aportado elementos objetivos que demuestren una afectación de la convivencia. También objetaron las restricciones sobre el uso de la terraza, donde actualmente la expresidenta solo puede permanecer durante un período limitado de dos horas por día.

La apelación además destaca la conducta mantenida por Cristina Kirchner durante el primer año de cumplimiento de la condena. La defensa sostiene que la exmandataria observó todas las reglas impuestas por la Justicia y que ese comportamiento no fue tenido en cuenta al momento de evaluar una eventual flexibilización de las condiciones.

Los abogados calificaron incluso como una "situación paradojal" el hecho de que un supuesto incumplimiento relacionado con una reunión realizada en noviembre pasado derivara en mayores restricciones, mientras que el cumplimiento de todas las obligaciones no generó ningún beneficio.

Otro de los ejes centrales del planteo apunta a la utilización de la tobillera electrónica. La defensa argumentó que distintos informes del Consejo de la Magistratura de la Nación muestran que este tipo de dispositivos son utilizados de manera excepcional en los regímenes de prisión domiciliaria y que las condiciones impuestas a la expresidenta resultan más severas que las aplicadas en la mayoría de los casos similares. Además, reiteró que no existe riesgo de fuga ni peligro procesal que justifique la continuidad del monitoreo electrónico.

El planteo busca que Casación revise la decisión adoptada por el juez de ejecución Rodrigo Giménez Uriburu, quien ratificó recientemente las condiciones de detención al considerar que siguen vigentes las razones que motivaron su imposición.

Al rechazar el pedido de flexibilización, el magistrado sostuvo que el correcto cumplimiento de las reglas de conducta por parte de la condenada no implica automáticamente que las restricciones hayan perdido fundamento. También recordó que el régimen progresivo previsto en la Ley de Ejecución Penal está diseñado para quienes cumplen condena dentro del sistema penitenciario y que la prisión domiciliaria constituye una modalidad excepcional con reglas y mecanismos de control propios.

La decisión de Casación será clave para definir si Cristina Kirchner mantiene el actual esquema de supervisión o logra modificar algunas de las condiciones que regulan su permanencia en el domicilio donde cumple la condena por la causa Vialidad. Mientras tanto, la expresidenta continuará bajo el mismo régimen de control, con tobillera electrónica, restricciones sobre las visitas y limitaciones para el uso de los espacios comunes del edificio, hasta que el máximo tribunal penal federal del país resuelva el recurso presentado por su defensa.

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