La larga historia judicial derivada del default de 2001 sumó un capítulo que pocos esperaban años atrás. Los fondos Attestor Master y Bainbridge informaron ante la Justicia de Nueva York que ya cobraron los montos acordados con la Argentina y solicitaron el cierre definitivo de la causa que mantenían abierta contra el país.
Según la presentación realizada ante los tribunales estadounidenses, los acreedores recibieron más de US$100 millones y aseguraron que ya no tienen reclamos pendientes contra el Estado argentino. El planteo llegó después de que el Congreso ratificara durante julio los acuerdos alcanzados con los demandantes.
La resolución es vista como una buena noticia para el Gobierno de Javier Milei, que busca mejorar la posición financiera del país y reducir el frente de conflictos judiciales abiertos en el exterior. Aunque la Argentina todavía enfrenta otras demandas millonarias, este expediente era uno de los remanentes vinculados al default declarado a fines de 2001.
Los fondos involucrados formaban parte del grupo de acreedores que durante años litigó para recuperar el valor de títulos impagos. Tras las negociaciones desarrolladas en los últimos meses, ambas partes alcanzaron un entendimiento que permitió destrabar el conflicto.
Especialistas en deuda soberana señalaron que el cierre de esta causa contribuye a despejar parte del escenario judicial internacional que enfrenta la Argentina. Sin embargo, advierten que aún permanecen abiertos otros procesos de magnitud, algunos de ellos por montos considerablemente superiores.
De acuerdo con estimaciones de analistas que siguen los litigios internacionales, todavía existen acreedores vinculados al default de 2001 que no cobraron, aunque en su mayoría se trata de inversores individuales con menor capacidad de presión judicial sobre el Estado argentino.
Mientras tanto, la administración nacional busca mostrar este desenlace como una señal favorable para los mercados y los organismos internacionales, en momentos en que intenta fortalecer la credibilidad financiera del país y avanzar en una estrategia de normalización de sus compromisos externos.