La manifestación convocada este jueves frente al Congreso para rechazar el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada derivó en incidentes entre manifestantes y fuerzas de seguridad, pese a que el Gobierno había retirado previamente el capítulo que proponía modificaciones a la Ley de Tierras. La protesta se desarrolló bajo una intensa lluvia y bajas temperaturas, aunque las condiciones climáticas no impidieron la continuidad de la movilización ni los enfrentamientos registrados durante la tarde.
En un primer momento, la Policía intentó dispersar a los manifestantes mediante el uso de camiones hidrantes y gases, mientras la lluvia contribuía a reducir la concentración de personas en las inmediaciones del Palacio Legislativo. Sin embargo, un grupo permaneció en la zona y comenzó a arrojar piedras y otros proyectiles contra los efectivos, lo que motivó un nuevo avance policial hacia la plaza con la utilización de gases para intentar desalojar a los manifestantes. Del operativo también participaron efectivos de la Gendarmería Nacional.
Los incidentes volvieron a intensificarse cuando varios manifestantes se acercaron nuevamente al vallado instalado frente al Congreso. La respuesta de las fuerzas de seguridad fue un nuevo despliegue del camión hidrante, mientras algunas personas denunciaban haber sufrido los efectos del gas pimienta.
Cuando parecía que la situación comenzaba a estabilizarse, los enfrentamientos recrudecieron. Manifestantes lanzaron botellas, piedras y otros objetos contundentes contra el cordón policial, que respondió reforzando el operativo.
Uno de los momentos de mayor tensión se produjo en la esquina de avenida Callao y Bartolomé Mitre, a una cuadra del Congreso de la Nación, donde otro camión hidrante volvió a utilizar chorros de agua para dispersar a quienes intentaban avanzar sobre el vallado.
Alrededor de las 16:40, las fuerzas de seguridad ampliaron el operativo frente al Congreso con la presencia de más efectivos y vehículos hidrantes. En ese contexto, un grupo de manifestantes derribó parte del vallado, aunque los agentes lograron reinstalarlo rápidamente y evitar que la situación escalara aún más.