El riesgo país volvió a subir este lunes y tocó los 642 puntos básicos, su nivel máximo en lo que va del año, antes de cerrar en 628 unidades. El indicador elaborado por JP Morgan avanzó 19 puntos respecto del cierre anterior y extendió la racha de jornadas en alza, en una rueda marcada además por la caída de bonos y acciones argentinas.
El índice mide la diferencia entre el rendimiento que ofrecen los títulos de deuda de un país emergente y los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Por eso, su evolución funciona como una referencia del costo adicional que enfrentaría la Argentina al buscar financiamiento en los mercados internacionales.
La presión sobre los activos argentinos se produjo en un contexto de tasas internacionales elevadas, pero también de preocupación por algunas variables de la economía local. Entre los factores observados por el mercado aparecen el desempeño de la actividad, la evolución de las reservas y el menor ritmo de compras de divisas por parte del Banco Central.
El indicador acumuló así doce ruedas consecutivas de subas, según los registros difundidos durante la jornada. Desde mediados de septiembre, el riesgo país mostró una tendencia ascendente que lo llevó nuevamente por encima de los 600 puntos.
En el plano externo, uno de los elementos que impacta sobre los mercados emergentes es el nivel de los rendimientos de los bonos estadounidenses. Cuando las tasas de referencia internacionales aumentan, los activos considerados de mayor riesgo pueden enfrentar una mayor exigencia de rendimiento por parte de los inversores.
A ese escenario se suman señales de la economía argentina que son seguidas de cerca por los operadores. La actividad económica registró una caída mensual en julio y también se conocieron datos de desempleo y pobreza que incorporaron nuevos elementos al análisis sobre la evolución de la economía.
Otro de los puntos observados es la situación del Banco Central, que redujo el ritmo de acumulación de reservas mediante sus compras de dólares en el mercado. En paralelo, la demanda privada de divisas aumentó y la autoridad monetaria, junto con el Tesoro, intervino para contener las presiones sobre el tipo de cambio.
Desde el Gobierno atribuyeron buena parte de la suba del riesgo país al contexto internacional y sostuvieron que esperan una reducción de la presión durante los próximos meses. La explicación oficial pone el foco principalmente en las condiciones financieras globales.
El dólar y las acciones argentinas
En el mercado cambiario, el dólar oficial cerró a $1.545 para la venta en el Banco Nación, mientras que el dólar blue terminó en torno a $1.560. El dólar MEP y el contado con liquidación también registraron movimientos durante la jornada.
Las acciones argentinas también terminaron afectadas por la jornada negativa. El S&P Merval cayó 3,3% en pesos y acumuló su séptima rueda consecutiva en baja, mientras que los bonos soberanos en dólares registraron retrocesos.
En Wall Street, entre los ADR argentinos, las mayores bajas correspondieron a Central Puerto, Telecom y Cresud, con retrocesos de 8,3%, 7,1% y 6,3%, respectivamente. La tendencia acompañó el comportamiento negativo de los principales mercados internacionales.
La excepción entre los principales papeles argentinos fue Corporación América Airports, que avanzó 9% después de conocerse la extensión hasta 2049 de la concesión de las terminales aéreas de Aeropuertos Argentina, vinculada además con un compromiso de inversión adicional de US$600 millones.
De esta manera, el mercado argentino cerró una jornada marcada por la suba del riesgo país, la caída de bonos y acciones y la presión sobre el tipo de cambio. El indicador de JP Morgan terminó en 628 puntos después de haber alcanzado durante el día los 642, el máximo registrado en 2026.