Una tranquera en medio del camino y sin aviso previo. Eso fue lo que se encontraron quienes circulaban por un tramo de la Ruta Provincial 12 de Chubut, cerca de Gualjaina. El hecho se viralizó rápidamente y puso el foco en una situación que mezcla propiedad privada, obra pública inconclusa y falta de definiciones.
El paso está interrumpido por una estructura de hierro colocada en un sector donde existe traza vial, pero cuya situación legal sigue en discusión.
Una barrera en medio del camino
La tranquera fue instalada por una de las propietarias del campo atravesado por la ruta. Según explicó, tomó la decisión tras reiterados problemas en el predio, vinculados a robos y daños.
El punto es que el lugar donde se colocó la barrera no es un camino cualquiera. Se trata de un tramo utilizado por vecinos y conductores que conecta zonas rurales con centros urbanos.
Ruta construida, pero sin papeles
Detrás del conflicto aparece un dato clave: la ruta existe físicamente, pero nunca se completó el proceso legal para que ese tramo pase a ser formalmente del Estado.
Desde la Administración de Vialidad Provincial del Chubut indicaron que la obra fue ejecutada entre 2005 y 2009, pero el proceso de expropiación de las tierras no se concretó.
Esto deja una situación particular: hay asfalto, circulación y uso público, pero sin dominio estatal consolidado.
Dos posturas que no coinciden
La propietaria sostiene que el cierre del paso se da dentro de su terreno y que notificó a las autoridades. También asegura que la tranquera no tiene candado y que algunos vecinos pueden circular.
Desde el municipio de Gualjaina, en cambio, comenzaron a analizar el caso con asesoramiento legal, en medio de cuestionamientos por lo que consideran una situación que afecta a toda la comunidad.
Un problema que vuelve a quedar expuesto
El conflicto no es nuevo, pero la viralización del video lo puso en el centro de la escena. La discusión no solo gira en torno a la tranquera, sino a cómo se ejecutó una obra pública sin completar los pasos legales necesarios.
Hoy, el resultado es visible: un camino utilizado por años que puede quedar condicionado por una decisión individual, en medio de un vacío administrativo que sigue sin resolverse.
Mientras no haya una definición clara sobre la titularidad del terreno y el futuro de ese tramo, la escena se repite: una ruta que parece pública, pero que en los hechos puede dejar de serlo en cualquier momento.