El dueño de la casa en la que vivían el femicida Diego Tolaba, su víctima, Delia Aguado, y los hijos de ambos, fue condenado a la pena de 2 años de prisión de ejecución condicional por encubrimiento.
Este miércoles se realizó una audiencia en la que las partes –fiscalía, querella y defensa- arribaron a un acuerdo de responsabilidad del imputado de el delito que le endilgaron. Un juez de Garantías avaló el acuerdo y dispuso la pena de 2 años de ejecución en suspenso, más algunas pautas de conducta.
Durante el juicio por el femicidio de Delia Aguado, la figura del propietario de la casa apareció en momentos clave: fue quien acompañó al ex gendarme Tolaba en el seguimiento que le hizo a Delia para corroborar que “tenía un amante”, una semana antes del crimen.
Y fue también quien le respondió con un “el que las hace las paga” a un hombre que fue a la casa a buscar ropas para los niños pocas horas después del femicidio.
Diego Tolaba fue declarado “culpable” por la totalidad de los integrantes de un jurado popular por el femicidio de Delia, ocurrido la noche del 29 de noviembre de 2018, a quien estranguló con un elemento utilizado como lazo. Al día siguiente fue encontrado el auto y el cadáver de la víctima al lado, en el balneario Sandra Canale.
El homicidio ocurrió en un contexto de violencia de género. La mujer era víctima de constante sometimiento, maltrato psicológico, control y persecución, violencia económica y amenazas por parte del imputado, según lo describió el fiscal jefe. Cuando se concrete el juicio de cesura, Tolaba sería sentenciado a la única pena establecida en el Código Penal: prisión perpetua.