La inseguridad no da tregua en el conurbano bonaerense. En la jornada de este miércoles asesinaron a un panadero de 17 años mientras atendía su negocio en la localidad de José C. Paz. “El tipo entró directamente a matar”, contó la mamá de la víctima.
Se llamaba Joel Sánchez, estaba en quinto año del colegio secundario y soñaba con ser gendarme. Sus días los repartía entre el estudio por la mañana y el trabajo por la tarde en el negocio para poder ayudar en la economía de su casa. Allí lo encontró ayer el delincuente y lo apuñaló cuatro veces.
“Terminó tirado como un perro desangrado”, dijo la madre de Joel, Jésica, en diálogo con Crónica esta mañana. Con lágrimas en los ojos, la mujer contó que fueron sus vecinos los que vinieron a avisarle lo que había ocurrido y que en un principio pensó que era mentira. “No lo creía, estoy shockeada”, se lamentó.
No hubo testigos directos del crimen de Joel. Con todas las hipótesis abiertas, la posibilidad de un homicidio en ocasión de robo apareció desde un principio como la más fuerte. Sin embargo, la madre de Joel resaltó que el asesino ni siquiera se llevó el teléfono celular de su hijo.
“Entró a matar”, insistió conmocionada la mujer sobre el autor del asesinato, que ya habría sido identificado por la policía aunque todavía no trascendió si fue detenido. Cuando el sujeto escapó del local ubicado en Cumaná y Martín Coronado, en el barrio San Ignacio, Joel estaba al borde de la muerte. Aunque lo trasladaron de urgencia al Hospital Caporaletti, el chico no logró resistir el trayecto y murió en el camino.
Tras conocer la noticia, la reacción en el barrio fue casi inmediata. Los vecinos quemaron neumáticos e hicieron sonar sus cacerolas anoche frente a la Comisaría 3° sobre la calle Potosí, a tan solo una cuadra del lugar donde mataron al adolescente.