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La trama detrás de la “Fiesta del propofol” que terminó con la muerte de un anestesiólogo

La investigación por el desvío de anestésicos en el Hospital Italiano de Buenos Aires reveló reuniones privadas con uso recreativo de fármacos hospitalarios, vinculadas al fallecimiento de un médico residente.

Por Redacción

Miércoles, 01 de abril de 2026 a las 10:09
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La investigación por la “Fiesta del propofol” y la muerte de un anestesiólogo

La Justicia de Buenos Aires profundiza una investigación sobre el desvío de anestésicos en el Hospital Italiano, que sacó a la luz la existencia de encuentros privados denominados “Fiesta del propofol”. En estos eventos, se utilizaban fármacos de uso hospitalario con fines recreativos, un hecho que cobró mayor gravedad tras la muerte de un anestesiólogo.

El 20 de febrero, Alejandro Salazar, médico residente que trabajaba en varios centros de salud de la Ciudad, fue hallado sin vida en un departamento de la calle Juncal al 4600. En el lugar se encontraron frascos de propofol con trazabilidad que los vinculaba directamente al Hospital Italiano, lo que desencadenó una denuncia judicial y una investigación interna en la institución.

La red completa que tiene a profesionales de la salud en circuitos informales

Tras ese episodio, las autoridades judiciales comenzaron a desentrañar una compleja red que involucra a profesionales de la salud y circuitos informales de uso y posible comercialización de anestésicos. Dos médicos relacionados con el Hospital Italiano fueron apartados de sus cargos e imputados. Ambos fueron indagados por el juez Javier Sánchez Sarmiento y el fiscal Lucio Herrera, quienes confirmaron que los acusados rechazaron las imputaciones y anticiparon que presentarán descargos por escrito.

Las pesquisas revelaron que en estos encuentros privados se consumían propofol y fentanillo bajo diferentes modalidades. Por un lado, existían reuniones íntimas entre conocidos; por otro, se investigan “viajes controlados” ofrecidos como experiencias donde se administraban dosis de anestesia para alcanzar estados de relajación o ensoñación.

Según fuentes del caso, estas fiestas contaban con una organización mínima destinada a minimizar riesgos. Se establecía una guardia improvisada y siempre había alguien con un ambú, un dispositivo médico para asistir la respiración en emergencias, procedimiento conocido en la jerga como “ambucear”. No obstante, especialistas advierten que el margen entre una dosis segura y una letal es muy estrecho.

El Hospital Italiano emitió un comunicado reconociendo el “robo de estupefacientes” en el área de anestesiología y explicó que tomó medidas administrativas y judiciales. Además, confirmó que ninguno de los implicados continúa trabajando en la institución y que se han reforzado los controles internos para evitar nuevos desvíos.

El uso recreativo de propofol y fentanillo, fármacos que no se venden en farmacias y están destinados exclusivamente a procedimientos médicos bajo estricta supervisión, representa un riesgo elevado. El propofol induce sedación en segundos, mientras que el fentanillo es un potente analgésico que puede afectar el estado de conciencia. Una pequeña variación en la dosis puede provocar depresión respiratoria o paro cardíaco.

En estas fiestas, los organizadores habrían utilizado bombas de infusión para administrar las sustancias de forma intravenosa y continua, buscando alcanzar estados de preanestesia sin perder del todo la conciencia, aunque con un riesgo latente de complicaciones graves.

Las redes sociales también forman parte de la investigación, ya que se detectaron mensajes, invitaciones y publicaciones relacionadas con estos encuentros, además de despedidas dirigidas al anestesiólogo fallecido. Por ahora, la causa judicial se concentra en la figura de administración fraudulenta vinculada al desvío de recursos del Hospital Italiano.

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