Armas, municiones, explosivos caseros y hasta una cruz esvástica: un impactante allanamiento de la Policía Federal en Contralmirante Cordero destapó un arsenal inquietante en el marco de una causa por amenazas, tenencia ilegal de armas y mensajes discriminatorios, con un hombre que quedó bajo la lupa de la Justicia Federal de General Roca.
El procedimiento, que no fue uno más, se concretó tras meses de investigación silenciosa. En ese tiempo, los investigadores siguieron el rastro de publicaciones en redes sociales donde el sospechoso no solo habría lanzado mensajes intimidatorios, sino que además exhibía armas de fuego y expresiones cargadas de odio. Ese combo encendió todas las alarmas.
Y cuando finalmente se abrió la puerta del lugar allanado, el panorama fue mucho más grave de lo esperado. Los efectivos se encontraron con dos escopetas, rifles, una pistola de aire comprimido y hasta armas de fabricación casera, las conocidas “tumberas”. Pero eso no fue todo: también había municiones de distintos calibres, cuchillos y elementos de recarga que evidencian una acumulación peligrosa y fuera de control.
Sin embargo, el dato que más inquieta no está solo en el poder de fuego. Entre los objetos secuestrados apareció una pieza metálica con simbología nazi, una cruz esvástica que no pasó desapercibida y que le da a la causa un giro aún más oscuro. No se trata de un simple objeto: es un símbolo históricamente vinculado al odio, la violencia y las ideologías extremas, lo que refuerza la hipótesis de que detrás del caso podría haber algo más que tenencia ilegal de armas.
Además, los investigadores incautaron pólvora y elementos para ser utilizados para la fabricación de explosivos caseros. Incluso se hallaron objetos vinculados a artefactos incendiarios del tipo molotov. Es decir, no solo había armas: también existía la posibilidad concreta de avanzar hacia situaciones de mayor peligrosidad.
Por otro lado, el operativo permitió secuestrar dispositivos electrónicos clave, como teléfonos celulares, una CPU y un dispositivo de almacenamiento. Allí podría estar la prueba más contundente: comunicaciones, publicaciones y posibles vínculos que ayuden a reconstruir el alcance real de las amenazas y el perfil del sospechoso.
En cuanto al hombre identificado en el lugar, se trata de un mayor de edad que quedó supeditado a la causa, mientras la investigación sigue su curso bajo la órbita de la Unidad Fiscal Federal de General Roca, encabezada por el fiscal Matías Zanona junto a la auxiliar Paula Perfetti. La intervención judicial está a cargo del Juzgado Federal, que actualmente subroga Ezequiel Andreani.