Dormido, escondido y con vagullos de droga: así encontraron Ramón Garay Osses, autor del tiroteo que dejó herido a un chico de 13 años en que esperaba el colectivo a la salida de la escuela en Bariloche. El dato, que ahora sale a la luz, revela cómo fue el operativo clave que permitió ubicarlo tras varias semanas prófugo y qué había dentro de la vivienda donde intentaba pasar desapercibido: cocaína, marihuana, una balanza de precisión, municiones y celulares que hoy son piezas centrales de la investigación.
Después de varias semanas de búsqueda ininterrumpida, los investigadores lograron reconstruir los movimientos del sospechoso y acotar el cerco sobre la zona oeste de la ciudad. No fue un golpe al azar. Por el contrario, fue el resultado de un seguimiento fino, casi milimétrico, que permitió detectar el domicilio de calle La Paloma donde se ocultaba.
En ese contexto, poco después de las 7 de la mañana, se activó el allanamiento en una vivienda. La irrupción del COER fue directa. No hubo corridas ni intentos de fuga: el joven, identificado como Garay Osses, estaba adentro y fue sorprendido mientras dormía. Sin margen de reacción, quedó inmediatamente a disposición de la Justicia.
Sin embargo, lo más llamativo apareció al revisar el interior del lugar. Porque además de dar con el sospechoso, los efectivos se toparon con un escenario que ratificó sospechas y las causas del tiroteo, un ajuste de cuenta narco. En la casa había 70 gramos de cocaína, con un costo en el mercado de casi 2,5 millones de pesos, 12 gramos de marihuana y una balanza de precisión, elementos que encajan de lleno en la lógica del narcomenudeo.
Pero eso no fue todo. Durante el procedimiento también se encontró un cartucho de arma de fuego calibre 9 milímetros. Ahora, ese elemento será sometido a peritajes para determinar si tiene vínculo con el ataque que terminó con el adolescente herido. La respuesta a esa pregunta puede ser clave para reconstruir cómo se produjo la balacera.
A esto se agregan teléfonos celulares y chips, que ya fueron secuestrados y serán analizados en detalle. Los investigadores buscan rastrear comunicaciones, contactos y posibles conexiones que permitan entender no solo el ataque, sino también la red que lo rodea.
En paralelo, dentro de la vivienda fue detenida otra persona, señalada por haberle dado refugio al prófugo durante los días posteriores al hecho. Este dato refuerza la hipótesis de que no actuó solo, al menos en la etapa de la fuga.
Mientras tanto, la investigación sigue abierta y con un objetivo claro: encontrar al segundo implicado, Tomás Nahuelpán, que continúa prófugo. La búsqueda no se detiene.