Buscaban un arma de fuego en una casa de Cipolletti, pero lo que encontraron fue municiones de distintos calibres, marihuana y elementos que apuntan a una posible venta al menudeo. El allanamiento, realizado en jurisdicción de la Comisaría 45°, dejó al descubierto un escenario más compejo del que se investigaba al inicio.
Todo arrancó cuando la Policía irrumpió en una vivienda de calle Río Neuquén con una orden judicial por una causa de lesiones y amenazas. La pista era concreta: en ese domicilio podía estar el arma usada en un hecho violento reciente. Sin embargo, al revisar cada rincón, el arma no apareció. Y ahí fue cuando la historia empezó a girar.
Porque lejos de quedar en la nada, los efectivos comenzaron a encontrar señales inquietantes. Primero, municiones de distintos calibres: 9 milímetros, 38 y 22. No solo eso, también un cargador con proyectiles listos para ser disparados. Como si fuera poco, apareció una vaina servida, una marca silenciosa que habla de un disparo previo y que ahora será clave en los peritajes.
Pero el dato más fuerte no estaba a simple vista. En una mochila negra, escondida entre pertenencias, los uniformados dieron con 313 gramos de marihuana. Al lado, una balanza de precisión con restos positivos de cocaína terminó de completar el cuadro.
Lo que era una causa por amenazas empezó a mostrar otra cara, mucho más oscura. Personal de Toxicomanía intervino de inmediato y confirmó que no se trataba de un hallazgo aislado. La balanza, los restos y la cantidad secuestrada apuntan a un negocio ligado al narcomenudeo.
Además, se incautaron dos teléfonos celulares que ahora están bajo la lupa. En esos dispositivos podría estar la clave: contactos, mensajes, movimientos. Todo lo que permita reconstruir qué pasaba puertas adentro de esa vivienda.