Un hombre fue condenado a cuatro años de prisión efectiva por matar de una puñalada a su amigo durante una pelea en Cinco Saltos, pero la Justicia entendió que no se trató de un homicidio simple: El autor había sido atacado previamente por Mauricio Casiano con un cuchillo y se excedió en los límites de la legítima defensa.
El hecho, ocurrido en abril del año pasado, terminó resuelto mediante un juicio abreviado y con una confesión del acusado.
La historia comenzó el 10 de abril del año pasado en un terreno ubicado sobre calle Fernández Oro al 1200, en Cinco Saltos. Allí convivían dos hombres que arrastraban vienes en su amistad y que, aquella tarde, volvieron a cruzarse hasta llevar la disputa a un punto sin retorno.
Según reconstruyó la investigación de la Fiscalía, cerca del mediodía Mauricio Casiano, de 35 años, ingresó al domicilio donde se encontraba el agresor. Lo que siguió fue una discusión por conflictos anteriores entre ambos. Pero la pelea rápidamente dejó de ser verbal.
En medio del enfrentamiento, Casiano tomó un cuchillo e intentó agredir al.otro hombre. El acusado, entonces, tomó otro puñal y respondió. La agresión terminó con una herida en la región submaxilar izquierda de Casiano, una lesión que terminó siendo mortal.
El hombre fue trasladado primero al hospital local y posteriormente al Castro Rendón de Neuquén. Sin embargo, pese a la asistencia médica, murió horas después.
A partir de allí comenzó una investigación que, inicialmente, colocó a amigo frente a una acusación por homicidio simple. El hombre se entregó a la Policía y quedó a disposición de la Justicia.
La Fiscalía reunió declaraciones de personas que estaban en el lugar, entre ellas una mujer que residía en el mismo inmueble y dos hermanos del propio acusado. Los testimonios coincidieron en un punto: la relación entre los dos hombres venía deteriorada desde hacía tiempo.
Además, se incorporaron pericias realizadas por el Gabinete de Criminalística, informes de los policías que trabajaron en el caso, documentación médica sobre la atención que recibió Casiano y los estudios realizados posteriormente por profesionales forenses.
A eso se sumaron imágenes de cámaras de seguridad que permitieron reconstruir movimientos tanto en el lugar del hecho como en el recorrido realizado por la víctima.
Todo parecía encaminarse para un juicio oral, sin embargo, la historia judicial tomó otro rumbo. El fiscal Jefe Gustavo Herrera propuso resolver el expediente mediante un juicio abreviado y modificar sustancialmente la acusación.
El homicidio simple dejó lugar a una figura que contemplaba el contexto en el que ocurrió la pelea: homicidio cometido en exceso de la legítima defensa.
La Fiscalía explicó que, al profundizar la investigación, especialmente a partir de la declaración de uno de los testigos, cobró fuerza la hipótesis de que el acusado se había defendido frente a una agresión.
Pero tampoco entendió que su reacción hubiera estado completamente amparada por la ley. Sin dudas se excedió en los límites permitidos para defenderse frente al ataque que había sufrido.
Esa diferencia terminó siendo determinante para la calificación legal y para la pena acordada. Por eso, el acuerdo fiscal estableció una condena de cuatro años de prisión efectiva. A favor del acusado también pesó que no registraba antecedentes condenatorios.