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Intento de femicidio en Allen: Quiroga cayó mientras escapaba y la autopsia descartó un disparo policial

La autopsia de Ismael Quiroga dio un giro clave al caso de Allen: descartó que muriera por disparos policiales y la Fiscalía ordenó devolver sus armas reglamentarias a los diez efectivos que participaron del operativo.

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Martes, 25 de agosto de 2026 a las 14:23
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La Policía fue convocada por los vecinos al escuchar los gritos de la mujer, el atacante intentó escapar y murió tras una caída

La autopsia realizada a Ismael Alejandro Quiroga, el hombre que murió durante la madrugada del sábado tras intentar escapar de la Policía luego de apuñalar a una mujer en el barrio 60 Viviendas de Allen, determinó que la muerte se produjo por un edema pulmonar y un traumatismo craneano y, según los resultados conocidos extraoficialmente, descartó que haya sido causada por disparos de los efectivos que participaron del operativo. La Fiscalía, tras conocer estos resultados y establecer que las armas reglamentarias no fueron utilizadas en el desenlace fatal, dispuso que sean restituidas a los diez policías que habían intervenido en el procedimiento.

La muerte de Quiroga se produjo en medio de un procedimiento policial y una de las principales incógnitas era justamente determinar si alguno de los efectivos había utilizado su arma reglamentaria y si un eventual disparo podía haber provocado el fallecimiento. Por eso, como establece el protocolo ante una muerte ocurrida durante una intervención policial, los diez efectivos que participaron del operativo quedaron momentáneamente sin sus armas. Las pistolas fueron retiradas y quedaron a disposición de la investigación mientras se intentaba reconstruir qué había ocurrido durante esos minutos de extrema tensión.

Sin embargo, la autopsia aportó ahora un dato determinante. El cuerpo de Quiroga presentaba lesiones compatibles con impactos de postas de goma, aunque se tratan de heridas superficiales que no guardan relación con la causa de muerte. El informe, de acuerdo con la información conocida hasta el momento, ubicó el origen del desenlace en el traumatismo craneano y el posterior cuadro de edema pulmonar.

De esta manera, la investigación comienza a despejar una de las grandes dudas que dejó aquella madrugada: las armas reglamentarias de los policías no fueron utilizadas para provocar la muerte de Quiroga. Y esa conclusión tuvo una consecuencia inmediata: la Fiscalía dispuso que los efectivos vuelvan a contar con su armamento reglamentario, cuya devolución se concretaría durante este martes.

La situación incluso había generado un reclamo de la fuerza provicnial ante la Fiscalía. Los efectivos habían quedado desarmados, cumpliendo servicio como administrativos, mientras se investigaba si alguno había efectuado un disparo durante el procedimiento. La medida era preventiva, pero se convirtió en uno de los puntos centrales de una causa que necesitaba establecer con precisión cómo había muerto el hombre.

De todas maneras, continúa la investigación del hecho, teniendo en cuenta que la secuencia que llevó a la muerte de Quiroga fue dramática. Todo comenzó alrededor de las 6 de la mañana del sábado, cuando un llamado al 911 RN Emergencias alertó sobre una situación de extrema violencia en el barrio 60 Viviendas. Había gritos y golpes en una de las escaleras del complejo habitacional.

Cuando los policías de la Comisaría 6° llegaron al lugar encontraron a una mujer gravemente herida. Había recibido una puñalada en el abdomen y necesitaba asistencia médica urgente. El ataque, por sus características, quedó bajo investigación como un intento de femicidio. Quiroga, al advertir la presencia de los efectivos, intentó escapar. En medio del procedimiento se produjo además un forcejeo y el violento hirió con el arma blanca a un sargento ayudante en uno de sus antebrazos.

Después comenzó una fuga desesperada por los sectores del complejo. Quiroga corrió hacia abajo por las escaleras mientras los policías intentaban detenerlo. En determinado momento perdió el equilibrio, cayó y golpeó fuertemente contra el piso. Y, lejos de quedar allí, volvió a levantarse y siguió escapando. Minutos después sufrió una nueva caída en uno de los pasillos. Esta vez quedó tendido. Cuando los efectivos llegaron hasta él para reducirlo, advirtieron que presentaba una importante hemorragia en la cabeza. Poco después se confirmó su muerte.

Ese dato adquiere ahora una dimensión diferente a partir del resultado de la autopsia. La lesión craneana aparece directamente vinculada con el desenlace fatal, mientras que las marcas compatibles con postas de goma no tuvieron incidencia en la muerte. En paralelo, la mujer que había sido atacada fue trasladada de urgencia al Hospital Ernesto Accame de Allen. A pesar de la gravedad de las heridas provocadas con el arma blanca, logró sobrevivir y su evolución fue favorable.

Por tratarse de una muerte producida durante un procedimiento en el que participaron efectivos de la Policía de Río Negro, la investigación quedó en manos de la Policía Federal por disposición del fiscal de turno. La intervención de una fuerza distinta buscó garantizar el avance de las pericias y determinar con precisión qué había sucedido.

 

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