Un cipoleño acordó una pena de 10 años de cárcel por haber violado a sus propias nietas. El caso de abuso sexual infantil dejó al descubierto una perversión indescriptible: mientras las sometía, el acusado repetía las mismas frases íntimas que utilizaba con su esposa durante sus relaciones sexuales. El detalle, brutal y revelador, terminó siendo una de las pruebas más contundentes que lo delataron.
El horror se desplegó en dos episodios distintos ocurridos en la vivienda del adulto mayor en Cipolletti. En el primero, la víctima fue una adolescente a la que el abuelo buscaba con la excusa de que lo ayudara a limpiar su casa.
Allí, en su habitación, la atacaba con violencia, tapándole la boca para que no gritara y amenazándola de muerte si revelaba lo ocurrido. La investigación determinó que la violó al menos cinco veces, hasta que en agosto de 2021 la joven se animó a contarle a su madre lo que estaba padeciendo.
El segundo hecho involucró a una nieta de apenas 7 años. El hombre la manoseó en sus partes íntimas y le ordenó que no dijera nada. Fue el padre de la niña quien advirtió sangrados y cambios en su comportamiento tras las visitas al abuelo, lo que llevó a la denuncia.
Las pruebas fueron demoledoras: las declaraciones en Cámara Gesell de las menores, los testimonios de sus padres y familiares, y un dato estremecedor aportado por la esposa del acusado, quien escuchó a su nieta repetir frases que él mismo utilizaba en la intimidad con ella.
A esto se sumó un informe forense que confirmó desgarros vaginales de antigua data en la adolescente, descartando cualquier relación consentida y revelando la perversión del abuelo.
Ante semejante evidencia, la Fiscalía, a cargo de Rocío Guiñazú Alanís, y la Defensa, representada por Juan Pablo Fedeli, acordaron un juicio abreviado. El abuelo confesó los hechos y aceptó una condena de 10 años de prisión efectiva.
El tribunal, integrado por Guillermo Merlo, Amorina Sánchez Merlo y Marcelo Gómez, avaló el acuerdo y dejó firme la sentencia,