La investigación por la sangrienta entradera en el barrio Rincón Lindo sumó este jueves una prueba que puede convertirse en una de las piezas centrales del expediente. Poco después del mediodía concluyó la autopsia al cuerpo de Franco Nicolás Padilla en la morgue judicial de General Roca y el informe preliminar confirmó que el delincuente murió por una "hemorragia por disparo de arma de fuego".
Además, el informe preliminar que le llegó al fiscal Jefe Gustavo Herrera y al fiscal de turno Gabriel Llamas, ratificó que presentaba dos heridas de bala, tal como había anticipado en exclusiva Mejor Informado. Uno de ellos con orificio de entrada en el pecho y salida por la espalda, y otro en el costado del tórax.
Con el examen forense terminado, la atención de los investigadores ahora está puesta en otro elemento que podría reconstruir los segundos más violentos del ataque ocurrido ayer poco después de las 5.45 de la madrugada. Durante la autopsia se tomaron muestras de las manos, los brazos y los guantes que llevaba colocados Padilla cuando fue encontrado. Ese material será sometido a la prueba de GSR (Gunshot Residue) para determinar si quedaron restos de pólvora compatibles con el disparo de un arma de fuego.
El análisis no se realizará en Roca. Las muestras serán enviadas a Bariloche, donde especialistas las examinarán mediante barrido electrónico para detectar partículas microscópicas de plomo, bario y antimonio. Ese estudio permitirá establecer si el delincuente asesinado efectuó disparos durante el violento episodio.
Y ese dato no es menor. Los investigadores intentan reconstruir con precisión qué ocurrió dentro de la vivienda de Lago Guillelmo e Hipólito Yrigoyen, el joven de 21 años de apellido Zárate comparte con su mamá de 53 años y su hermana menor de 12. La gran incógnita es determinar quién disparó primero, cuántas armas fueron utilizadas por los delincuentes y cuál fue exactamente la participación de Padilla en el tiroteo.
Un joven de reacciones rápidas
Lo que sí está acreditado en la causa es que el hijo de la propietaria de la vivienda, enfrentó a los intrusos utilizando una pistola calibre 9 milímetros que poseía legalmente, como asegura su abogado. Sin embargo, la velocidad con la que reaccionó continúa siendo uno de los datos que llama la atención. "Debe dormir con la pistola abajo de la almohada", ironizó, bajo reserva, uno de los investigadores al referirse a la rapidez con la que el joven tomó el arma y salió a enfrentar a los delincuentes.
Ayer, luego del ataque, peritos del Gabinete de Criminalística examinaron cada sector de la vivienda. En especial en la planta superior, donde fue el enfrentamiento a tiros. Levantaron evidencia que deberá ser análizada, como restos de proyectiles. También trabajaron en las supuestas trayectorias de los disparos, que serán coroboradas con los datos de la autopsia. Según el testimonio de Zárate, además de los tiros efectuados por él, también hubo por parte de los delincuentes, que asegura que estaban armados.
¿Hubo más disparos en la casa?
La prueba de residuos de disparo pasó a ocupar un lugar estratégico dentro del expediente. Si el estudio detecta partículas compatibles con el uso reciente de un arma de fuego, los investigadores tendrán un elemento científico para confirmar que Padilla disparó durante la entradera. Si el resultado fuera negativo, la atención se concentrará aún más en el resto de la banda, cuyos integrantes siguen prófugos. O si Zárate tenía sospechas de un ataque y esperaba con el arma cargada en su habitación.
En caso de que no existan indicios de más disparos o que los delincuentes hayan estado armados, se puede poner en dudas la figura de legitima defensa. La ley exige que la respuesta sea racional y proporcional al peligro real que vivió Zárate.
Otro dato es el relevamiento de las cámaras de seguridad. Sólo se pudo acceder a un video del patio, donde había una decena de autos y camionetas guardadas. Según el abogado de la familia Zárate, el resto de los dispositivos de videovigilancia fueron bloqueados por los delincuentes antes de ingresar a la vivienda.
Con la autopsia finalizada y las pericias en marcha, la investigación ingresó en una etapa decisiva en la que se pone en duda la hipótesis de un simple asalto. Las próximas semanas serán clave para conocer los resultados de los estudios científicos y terminar de reconstruir una secuencia que, lejos de cerrarse, suma cada día nuevos interrogantes. Mientas, continúa la búsqueda del resto de la banda, que escaparon en otro vehículo después de abandonar el Toyota Corolla en la colectora norte de la autovía de la Ruta 22 en el acceso a Fernández Oro.