El Neuquén Day se convirtió en una oportunidad para mostrar en Buenos Aires una parte de la identidad cultural de la provincia a través del trabajo de sus artesanos y artesanas. En el Centro Cultural Recoleta se instaló un espacio destinado a exhibir diferentes productos de Artesanías Neuquinas, con piezas textiles, de madera y cerámica provenientes de distintos puntos del territorio.
Luis María “Titi” Ricciuto, presidente de Artesanías Neuquinas, brindó estos detalles para el Canal 24/7 Canal de noticias y destacó la importancia de que la provincia pueda mostrar su identidad a través de las manos de sus artesanos. La propuesta no se limita a exhibir los productos, sino que busca contar todo el proceso que existe detrás de cada pieza.
Desde la ganadería y la trashumancia, pasando por la esquila, el lavado y selección de la lana, hasta el hilado, teñido y tejido, cada producto reúne conocimientos y técnicas transmitidos a lo largo de generaciones. En el caso de la cerámica y la madera, también existe un proceso artesanal que requiere tiempo y dedicación.
Desde Artesanías Neuquinas destacaron que la participación en el Neuquén Day permite explicar el significado que tiene la actividad para las familias que viven de ella. La compra de estos productos forma parte de una cadena que permite que los recursos regresen a los artesanos a través de las adquisiciones que realiza anualmente la Provincia, fortaleciendo sus ingresos y la economía de sus comunidades.
La presencia neuquina adquiere además una relevancia especial en un invierno que afectó fuertemente a los productores ganaderos de la provincia. Según explicó Ricciuto, muchos de los artesanos también desarrollan actividades vinculadas a la ganadería, por lo que el acompañamiento de Artesanías Neuquinas cumple un rol económico y social que se sostiene desde hace más de 50 años.
El Neuquén Day busca así llevar una muestra del territorio neuquino a un espacio emblemático de la Ciudad de Buenos Aires, poniendo en valor aquello que distingue a la provincia. La propuesta permite que quienes visiten el Centro Cultural Recoleta no solo conozcan las piezas, sino también las historias, los saberes y el trabajo familiar que existe detrás de cada creación.