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De Bariloche a Neuquén: la historia poco conocida que une a Lionel Messi con la Patagonia

En medio de la conmoción por la muerte de Jorge Messi, un episodio ocurrido hace dos décadas vuelve a mostrar una faceta poco conocida del capitán argentino. Leo pasó unos días en Bariloche cuando todavía podía caminar casi como un turista más y protagonizó una insólita situación en un boliche. Años después confesó que todavía sueña con recorrer la Patagonia junto a Antonela y sus hijos. Y Neuquén ya tiene un lugar reservado para él: en Cutral Co se levanta la estatua de Messi más grande del mundo.

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Sabado, 08 de agosto de 2026 a las 16:05
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ionel Messi tenía 19 años cuando viajó a Bariloche después de disputar su primer Mundial con la Selección argentina.

De Bariloche a Neuquén: la historia poco conocida que une a Lionel Messi con la Patagonia

El apellido Messi vuelve a ocupar este sábado 8 de agosto el centro de la atención mundial, esta vez por una noticia dolorosa. Jorge Messi, padre y representante durante prácticamente toda la carrera de Lionel, murió a los 68 años en Rosario después de atravesar problemas de salud durante los últimos meses. Fue una figura decisiva desde aquellos primeros años en los que acompañó a su hijo a Barcelona hasta convertirse en el hombre que estuvo detrás de muchas de las decisiones profesionales más importantes de su extraordinaria trayectoria.

Mientras el fútbol argentino y mundial despide a Jorge, la enorme atención que nuevamente rodea a Lionel también recupera historias menos conocidas de su vida. Una de ellas tiene un vínculo directo con la Patagonia y ocurrió hace exactamente dos décadas, cuando Messi estaba muy lejos de ser la celebridad global que es hoy y todavía podía recorrer algunos lugares de la Argentina sin provocar el fenómeno que generaría años después.

Fue en julio de 2006. Lionel tenía apenas 19 años y acababa de disputar su primer Mundial con la Selección argentina. El equipo dirigido por José Pekerman había quedado eliminado frente a Alemania en los cuartos de final y una de las imágenes de aquella jornada había sido precisamente la del joven Messi observando desde el banco cómo se consumaba la eliminación sin ingresar al partido.

Después de regresar al país, el rosarino eligió un destino bastante particular para descansar: San Carlos de Bariloche. Viajó acompañado por su hermano Matías y su primo, el futbolista Emanuel Biancucchi, en una escapada que hoy parece casi imposible de imaginar para una figura de su dimensión.

Lionel Messi, junto a su hermano Matías y su primo Emanuel Biancucchi, durante su viaje a Bariloche en 2006, después de disputar su primer Mundial con la Selección argentina.

Messi ya jugaba en Barcelona y era señalado como una de las grandes promesas del fútbol mundial, pero todavía conservaba una libertad que perdería muy poco tiempo después. Durante aquellos días recorrió la nieve, conoció el Cerro Catedral y se fotografió en medio de los bosques patagónicos. Su contrato con Barcelona le impedía realizar algunas actividades consideradas riesgosas, como esquiar, pero pudo disfrutar de excursiones, caminar con raquetas de nieve y subirse a un cuatriciclo.

Las imágenes sobrevivieron al paso del tiempo. En ellas aparece un Messi adolescente, abrigado, sonriente y prácticamente sin el dispositivo de seguridad que hoy necesitaría para realizar una salida similar. Son fotografías de una etapa completamente diferente: ya había debutado con la Selección y con Barcelona, pero todavía no había ganado ninguno de sus ocho Balones de Oro ni levantado la Copa América ni la Copa del Mundo.

La increíble noche en la que no dejaron entrar a Messi

Pero aquel viaje dejó una anécdota todavía más llamativa.

Una noche, Lionel, su hermano y su primo quisieron ingresar a un boliche ubicado frente al hotel en el que estaban alojados. Allí iba a presentarse Emmanuel Horvilleur, pero en la puerta surgió un inconveniente inesperado: Messi y sus acompañantes no lograron entrar inicialmente al lugar. Era 2006 y su cara todavía no tenía el reconocimiento universal que adquiriría pocos años después.

La situación terminó resolviéndose gracias a músicos que estaban en el lugar. Entre ellos apareció Carca, quien intervino para que pudieran ingresar. Dentro del boliche también estaba Adrián Dárgelos, cantante de Babasónicos. La noche terminó con Messi en el VIP, charlas, risas y algunas fotografías que con el tiempo se convirtieron en verdaderas postales de aquella visita.

La noche en Bariloche terminó con Messi junto a músicos de Babasónicos después del insólito inconveniente para ingresar al boliche

Es difícil imaginar una escena semejante veinte años después. Actualmente, la presencia de Messi en prácticamente cualquier ciudad del planeta obliga a organizar operativos de seguridad y puede reunir multitudes en cuestión de minutos. En aquella Bariloche de 2006, en cambio, el futuro campeón mundial podía todavía protagonizar el insólito episodio de encontrarse con una puerta cerrada.

El viaje escondía además una historia personal. Estanislao Fuster, uno de quienes acompañó al grupo durante esos días, contó años después una conversación que mantuvo con Messi durante una excursión en la nieve. Entre bromas sobre los tradicionales viajes estudiantiles a Bariloche, el futbolista le explicó que él nunca había podido hacer su viaje de egresados, una consecuencia de la vida completamente diferente que había comenzado cuando siendo un chico dejó Rosario para instalarse en España.

El deseo de Messi de volver a recorrer la Patagonia

Dos décadas después de aquellas vacaciones, la Patagonia volvió inesperadamente a aparecer en la historia del capitán argentino.

Durante una entrevista realizada en 2026, Messi habló de los lugares de su propio país que todavía desea recorrer. Aunque había estado en Bariloche cuando era joven, dejó en claro que siente que le falta conocer mucho más profundamente la Argentina y particularmente la Patagonia, esta vez acompañado por Antonela Roccuzzo y sus hijos.

Me gustaría conocer toda la Argentina. Me gustaría ir a las Cataratas, me gustaría conocer la parte de la Patagonia”, expresó Messi al referirse a uno de sus pendientes personales.

La confesión tuvo una repercusión inmediata en el sur del país. Puerto Madryn decidió transformar aquellas palabras en una campaña para tratar de convencer al campeón del mundo de viajar junto a su familia. Bajo la consigna #ElHogarDel10, vecinos, instituciones y prestadores turísticos comenzaron a mostrarle los paisajes y atractivos de la ciudad chubutense.

Existe, sin embargo, una curiosidad. Decir que Messi nunca conoció la Patagonia no sería estrictamente correcto. Aquellas fotografías de Bariloche en 2006 demuestran exactamente lo contrario. Lo que el futbolista expresó es su deseo de recorrerla mucho más y hacerlo junto a Antonela y sus hijos, algo completamente distinto a la fugaz escapada de un joven de 19 años que acababa de jugar su primer Mundial.

Y si algún día decide concretar ese viaje, Neuquén tiene desde este año un motivo muy particular para intentar sumarse al recorrido.

Lionel Messi, junto a familiares durante su estadía en Bariloche en 2006, en una de las imágenes que quedaron de aquel poco conocido viaje a la Patagonia.

 

Neuquén tiene al Messi más grande del mundo

A la vera de la Ruta Nacional 22, en Cutral Co, se levanta desde junio una escultura que difícilmente pueda pasar inadvertida para cualquiera que atraviese la comarca petrolera: la estatua de Lionel Messi más alta del mundo.

La monumental obra del escultor neuquino Aldo Beroisa alcanza los 26 metros de altura y pesa cerca de 70 toneladas. Fue inaugurada durante el Mundial 2026 y representa al capitán argentino con la camiseta albiceleste y la Copa del Mundo, en una construcción que convirtió a Cutral Co en noticia incluso fuera de la Argentina.

La estatua está emplazada junto a la Ruta 22 y fue pensada no solamente como un homenaje deportivo, sino también como un nuevo atractivo para quienes atraviesan la provincia. Su tamaño supera al de otros monumentos dedicados al futbolista y la obra requirió alrededor de un año y medio de trabajo  

La imagen tiene además un componente profundamente patagónico. Para construir semejante estructura fue necesario contemplar uno de los grandes desafíos de la región: el viento. La estructura fue preparada para soportar las condiciones climáticas de la zona y se utilizaron decenas de toneladas de materiales para darle estabilidad.

Así, mientras Messi dice que uno de sus sueños pendientes es recorrer la Patagonia con su familia, en Neuquén ya existe un gigantesco homenaje esperándolo. Son 26 metros de Messi en medio del paisaje de la comarca petrolera, una postal que conecta de una manera inesperada al futbolista argentino más reconocido del mundo con la provincia.

Quizás aquella visita de 2006 haya sido apenas un anticipo. Entonces era un chico de 19 años que venía de sufrir su primera eliminación mundialista, caminaba por la nieve de Bariloche y todavía podía encontrarse con alguien que no reconociera su rostro en la puerta de un boliche. Veinte años después, Messi es campeón del mundo, su imagen es reconocida en prácticamente cualquier rincón del planeta y su figura alcanza literalmente los 26 metros de altura en Cutral Co.

En medio de uno de los momentos familiares más dolorosos de su vida tras la muerte de su padre Jorge, aquellas imágenes también recuerdan el enorme camino recorrido desde aquel joven que comenzaba su historia con la Selección. Y dejan abierta una posibilidad: el regreso de Lionel Messi a la Patagonia, esta vez junto a Antonela y sus hijos, sigue siendo uno de los viajes que el propio capitán argentino reconoce que tiene pendiente.

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