Cuando se expropió el 51 por ciento de las acciones de YPF, que estaban en manos de la española Repsol, Neuquén no llegaba a cubrir sus gastos con el resultado económico de sus yacimientos, entonces -en 2012- en decadencia. Menos de tres lustros después, la provincia proyecta, para los próximos cuatro años y tomando en cuenta solo tres de los proyectos en marcha en Vaca Muerta, una inyección de mil millones de dólares por encima de lo que son sus ingresos actuales.
Así lo dijo el propio gobernador, Rolando Figueroa, en otro de sus frecuentes roadshow en Texas, propiciando inversiones para la gran roca neuquina: En referencia a la cuantificación de “tres proyectos que presentaron grandes operadoras a partir de este régimen (el RIGI), todo eso en funcionamiento, le va a inyectar a la provincia del Neuquén mil millones de dólares en los próximos cuatro años”.
Estas estimaciones, que se hacen públicas dentro de un contexto de negocios, no solo son reales y concretas, sino que tienen un horizonte muy cercano. Se indica así, porque el frenesí que implica, el nivel de crecimiento y -eventualmente- de desarrollo, aplicado a las mejoras en calidad de vida, es el de mayor magnitud en la historia de las “oleadas” provocadas por la explotación de hidrocarburos, no solo en Neuquén, sino en el país.
Así, se empieza a vivir la Neuquén de los miles de millones de dólares, no ya como una utopía, sino como una realidad; lo que no implica pasar de vivir en el desamparo a habitar una Disneylandia festiva y sin problemas, sino, centralmente, un desafío enorme; también, el desafío más grande de la historia neuquina, que le toca al actual gobierno y al que venga para el próximo período de cuatro años.
Este fenómeno no lineal, tampoco es enteramente predecible. Conlleva lo bueno y lo malo encerrado en el mismo recipiente; y solo la acción de los humanos, a través del ejercicio de la política, podrá aprovechar lo positivo, en desmedro de lo negativo, que tal exigencia de súper crecimiento demanda a la sociedad, como ya se está empezando a ver, cuando la “criatura” emergida de la roca, recién está transitando sus primeros berrinches.