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Martes 21 de Abril, Neuquén, Argentina
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Golpe histórico: la Justicia ordenó sacar a Toti del encierro y es un duro revés para “Bubi” Rajneri

Tras más de tres décadas de encierro, la Justicia dejó firme el traslado del chimpancé Toti a un santuario internacional y confirmó que está en condiciones de viajar. El fallo, respaldado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, representa un duro revés para Julio Rajneri y marca un antes y un después en el reconocimiento de los animales como sujetos de derecho en Argentina.

Martes, 21 de abril de 2026 a las 07:10
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La historia del chimpancé Toti ,cuyo nombre original es Nahuel,  tiene una sentencia definitiva: la Justicia ordenó su traslado a un santuario internacional, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme el fallo y los informes técnicos confirmaron que está en condiciones de viajar. La decisión no solo cierra un largo proceso judicial, sino que impacta de lleno en Julio "Bubi" Rajneri, uno de los hombres más poderosos de la región mientras tuvo en sus manos el Diario Río Negro, dueño del zoológico donde el animal pasó años en aislamiento.

Durante décadas, Toti vivió lejos de cualquier entorno natural. Nació en 1990, fue separado de su madre siendo apenas un bebé y atravesó distintos traslados por zoológicos del país hasta terminar en 2013 en Bubalcó, en Allen. Allí quedó completamente solo, sin contacto con otros chimpancés, en un escenario que especialistas calificaron como extremo. Era la mascota personal de "Bubi".

En ese contexto, la intervención de la primatóloga Jane Goodall marcó un antes y un después. Su frase recorrió el mundo: habló de “la mirada más triste” que había visto y describió la soledad como una forma de tortura. Ese diagnóstico no solo expuso el caso a nivel internacional, sino que también aceleró la presión social y judicial.

Sin embargo, el camino no fue sencillo. Por el contrario, el caso estuvo atravesado por recursos, planteos y maniobras que buscaron frenar el traslado. Desde el entorno del zoológico Bubalcó se agotaron todas las instancias posibles, incluso con una presentación ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Pero el máximo tribunal rechazó el recurso por inadmisible, y dejó firme la sentencia y sin margen para retroceder.

A partir de ahí, el expediente avanzó hacia su fase más delicada. Se realizaron pericias para evaluar el estado psicofísico del chimpancé, se coordinaron acciones con organismos especializados y se diseñó un operativo internacional. Los resultados fueron contundentes: Toti puede ser trasladado.

Además, el destino ya está prácticamente definido. Todo indica que será el Monkey World Ape Rescue Centre, en Inglaterra, un centro de referencia mundial para grandes primates rescatados. Allí, por primera vez en su vida, podría convivir con otros de su especie y dejar atrás décadas de aislamiento.

Quién es Toti: una vida marcada por el encierro

Detrás del expediente hay una historia que impacta. Toti nació en cautiverio, fue separado de su madre cuando era apenas un bebé y pasó toda su vida bajo control humano. Recorrió zoológicos en Buenos Aires y Córdoba, y desde hace más de una década estaba confinado en la Patagonia, en condiciones muy alejadas de su hábitat natural.

El dato más duro es otro: durante más de 30 años, prácticamente no tuvo contacto real con otros chimpancés. Esa soledad prolongada fue el eje de las denuncias y el argumento central del habeas corpus que impulsó el Ministerio Público de la Defensa junto a organizaciones animalistas.

El golpe a un hombre poderoso

Pero el caso también tiene un costado político y simbólico imposible de ignorar. Durante años, Toti fue parte del predio de Bubalcó, vinculado a Julio Rajneri, histórico referente del poder económico y mediático en la región.

La resolución judicial, en ese sentido, marca un quiebre. No solo ordena el traslado del animal, sino que también cuestiona de fondo una lógica que durante años naturalizó el encierro como forma de tenencia. Y aunque el fallo no impone los costos del traslado al predio, el impacto simbólico es innegable.

Porque esta vez, el peso de las decisiones judiciales, respaldadas en todas las instancias, terminó imponiéndose. La figura de poder quedó en un segundo plano frente a un nuevo paradigma: el reconocimiento de Toti como sujeto de derecho no humano.

En definitiva, el caso ya trascendió lo judicial. Es la historia de un animal que pasó toda su vida encerrado y que, recién ahora, tiene la posibilidad de cambiar su destino. Pero también es una señal fuerte: incluso en los escenarios más sensibles, el poder ya no alcanza para sostener lo que la Justicia considera inaceptable.

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