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Viernes 03 de Abril, Neuquén, Argentina
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Jubilada al límite: la obligaron a pagar alimentos y pero la cuota era demasiado alta

La Justicia obligó a una abuela con jubilación mínima a pagar la cuota alimentaria por el incumplimiento de su hijo, pero tras una apelación clave redujo el monto al 35% del salario mínimo.

Viernes, 03 de abril de 2026 a las 15:30
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Una abuela que cobra la jubilación mínima fue obligada a hacerse cargo de la cuota alimentaria de sus nietas por el incumplimiento del padre, pero la Cámara de Apelaciones de Bariloche intervino y terminó reduciendo el monto al 35% del salario mínimo tras considerar que la mujer no tenía recursos suficientes para afrontar la cifra original.

El caso sacó a la luz una situación tan frecuente como incómoda: padres que no cumplen con sus obligaciones y una Justicia que busca responsables dentro del círculo familiar. En este escenario, la lupa se posó sobre la abuela paterna, quien quedó en el centro del conflicto luego de que el progenitor dejara de aportar de manera sostenida.

En un primer momento, la decisión judicial había sido contundente. Se fijó una cuota equivalente al salario mínimo, vital y móvil, una cifra que para cualquier jubilado ya representa un golpe difícil de absorber. Sin embargo, en este caso, el impacto era aún mayor: la mujer vive con ingresos previsionales bajos y sin margen para afrontar obligaciones de ese nivel.

Pero la historia no terminó ahí. La abuela decidió apelar y expuso con crudeza su realidad. Detalló que cobra la mínima, que debe hacer frente a gastos básicos y compromisos financieros, y que además venía atravesando un momento personal durísimo tras la enfermedad y muerte de su esposo. Un combo que dejó en evidencia su fragilidad económica.

A partir de ese planteo, la Cámara de Apelaciones puso el foco en un punto clave: si bien la ley habilita a reclamar alimentos a los ascendientes cuando los padres no cumplen, esa obligación es subsidiaria y no puede transformarse en una carga imposible de sostener. Es decir, no todo vale a la hora de reemplazar al progenitor ausente.

En ese sentido, los jueces analizaron en detalle el expediente y advirtieron que no había elementos que indicaran que la abuela tuviera otros ingresos o bienes que le permitieran afrontar la cuota original. Por el contrario, todo indicaba que su economía era ajustada al límite.

Además, se tuvieron en cuenta otros factores que complejizan aún más el cuadro: el incumplimiento prolongado del padre, la situación de las hijas, una de ellas ya mayor de edad, y el contexto general del grupo familiar. Todo eso terminó inclinando la balanza.

Finalmente, la resolución trajo un alivio parcial. La Cámara decidió reducir la cuota al 35% del salario mínimo, buscando un equilibrio entre las necesidades de las nietas y las posibilidades reales de la abuela. Una evidencia de la falta de realidad en el fallo de primera instancia en la Justicia de Familia 

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