No pagó, no respondió y ahora lo siente en carne propia. Un padre de Cipolletti fue sancionado por no cumplir con la cuota alimentaria de su hija: la Justicia le retiró el carnet de conducir y ordenó suspender todas sus líneas telefónicas.
La decisión no fue de un día para el otro. Todo viene de arrastre, el hombre ya había sido intimado el año pasado para que regularizara la situación, pero hizo caso omiso. Pasó el tiempo, la deuda siguió y la paciencia se terminó.
Fue entonces cuando la jueza decidió avanzar con medidas fuertes. Primero, ordenó que no pueda manejar: si tenía licencia, debía entregarla; si no, ni siquiera podía tramitarla. Pero además, fue por más: pidió la suspensión de sus líneas de teléfono, una medida que busca presionar directamente para que cumpla.
Pero eso no fue todo, también se ordenó su inscripción en el registro de deudores alimentarios, lo que complica aún más su situación en distintos trámites. Frente a este escenario, el hombre intentó defenderse. Aseguró que no tiene trabajo fijo, que hace changas y que su situación económica no le permite pagar regularmente. Incluso dijo que había hecho algunos depósitos parciales y pidió una oportunidad para ponerse al día.
Sin embargo, del otro lado la respuesta fue contundente, la madre de la menor dejó en claro que la cuota sigue vigente y que nunca se pidió formalmente una reducción. Es decir, la obligación sigue tal cual fue fijada. En la misma línea se expresó la defensora de menores, que apoyó las medidas para garantizar el derecho de la niña.
Pero el golpe final llegó desde arriba. Cuando el caso llegó a revisión, el tribunal no dudó: rechazó el reclamo del padre y confirmó todas las sanciones. Para los jueces, el hombre ya había sido advertido y no reaccionó a tiempo. Además, dejaron en claro un punto clave: las excusas económicas no alcanzan por sí solas. Si quería cambiar el monto, debía pedirlo formalmente, mientras tanto, tenía que pagar.