Durante años, miles de consumidores repitieron la misma escena en supermercados y verdulerías: compraban peras durísimas, bananas verdes o paltas imposibles de comer. Ahora, una histórica empresa de Cipolletti decidió ir a fondo para terminar con ese problema y realizó una inversión millonaria que promete cambiar el negocio frutícola en toda la Patagonia.
La firma Tres Ases inauguró el primer centro inteligente de climatización de frutas del sur argentino, una planta inédita en la región que buscará que bananas, peras, mangos y paltas lleguen “en su punto justo” a las góndolas. El proyecto demandó más de un año de obra y una inversión cercana a los US$2 millones.
La empresa, con más de seis décadas de historia en Río Negro, detectó un problema que golpeaba fuerte el consumo. Las frutas llegaban demasiado verdes y eso hacía que mucha gente directamente dejara de comprarlas. El foco principal está puesto sobre las peras, una fruta emblemática del Alto Valle que viene perdiendo terreno hace años. “Considero que hemos perdido consumo de peras producto de esta situación”, reconoció a La Nación, Gabriel Grisanti, presidente de la compañía.
Explicó admás que la decisión apunta a recuperar mercado y volver a seducir al consumidor. La planta quedó instalada dentro del enorme predio que Tres Ases tiene en Cipolletti, donde concentra gran parte de su operación. Allí montaron nueve túneles completamente automatizados que controlan temperatura, ventilación, presión y gases para acelerar el proceso natural de climatización sin arruinar la fruta.
Cada túnel puede recibir un camión entero cargado con entre 22 y 25 toneladas. El sistema trabaja con etileno, el gas natural que dispara la maduración. Primero elevan la temperatura, después activan el proceso de manera controlada y finalmente vuelven a enfriar la fruta hasta llevarla nuevamente a temperaturas cercanas a cero grados.
Todo el proceso tarda cinco días para bananas y peras. La diferencia, aseguran, será brutal para el consumidor. La idea es que la fruta llegue lista para comer y no que termine olvidada durante días arriba de la mesada esperando madurar.
La apuesta también tiene otro objetivo clave: cortar la dependencia de Buenos Aires. Hasta ahora, gran parte de la fruta climatizada que llegaba al sur venía desde centros instalados en el mercado central porteño. Con esta nueva infraestructura, Río Negro podrá abastecer directamente a supermercados y comercios patagónicos.
Tres Ases produce unas 60.000 toneladas de fruta por año entre producción propia e importación. Exporta a más de 30 países y además trae bananas, mangos, kiwis, paltas y naranjas. Pero ahora el desafío dejó de estar solamente en exportar: quieren reconquistar al consumidor argentino. Durante décadas el negocio estuvo enfocado en conservar fruta verde durante meses para exportarla. Ahora la apuesta es exactamente la contraria: que llegue madura, sabrosa y lista para comer.