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Domingo 22 de Marzo, Neuquén, Argentina
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Los motivos por los que, ahora, Neuquén es una provincia mejor

Además de las obras y las estrategias de gestión, el eje de ese cambio es claro y contundente: el que las hace, las paga
 

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En apenas dos años, el gobierno de Rolando Figueroa logró algo que durante décadas parecía imposible: consolidar un verdadero cambio de época en Neuquén. No se trata solo de una alternancia política, sino de un giro profundo en la forma de ejercer el poder. La provincia dejó atrás la lógica de la tolerancia a los privilegios, para avanzar hacia un modelo donde la ley vuelve a tener peso propio.

El eje de ese cambio es claro y contundente: el que las hace, las paga. Una consigna que durante años sonó a promesa vacía, hoy se materializa en decisiones concretas. La purga dentro del Estado no distingue nombres ni trayectorias. Ñoquis, delincuentes y operadores corruptos que vivieron del sistema quedan indefectiblemente afuera, en una señal inequívoca de que la impunidad dejó de ser una garantía. Esa garantía venció hace poco más de dos años, en diciembre de 2023.

El caso del abogado Alfredo Andrés Cury es, en ese sentido, paradigmático. Durante años supo moverse con comodidad en los pasillos del poder en tiempos de Omar Gutiérrez, pero terminó siendo parte de una estructura que saqueó recursos destinados a los sectores más vulnerables. Su exoneración, formalizada esta semana, no es solo una sanción administrativa: es el símbolo de una época que ha terminado.

Cury no actuó solo. Integró una banda junto a funcionarios y particulares, entre ellos el exdirector de planes sociales Ricardo Soiza, que (entre 2020 y 2022) desvió fondos públicos hacia cuentas personales y circuitos de financiamiento político. Dinero que debía asistir a quienes más lo necesitaban terminó en manos de quienes hicieron del Estado un botín. Hoy, tanto Cury como Soiza y otros están condenados por la Justicia y expulsados de la administración pública, marcando un punto de inflexión sin retorno.

Este proceso de limpieza es el corazón de una gestión que, en paralelo, también avanza en obras y políticas públicas: rutas, escuelas, hospitales, becas educativas en todos los niveles, ampliación de redes de gas y una decisión estratégica de fondo como es priorizar el empleo neuquino en Vaca Muerta y otros polos productivos. Sin embargo, nada de eso tendría el mismo valor sin el fin de los privilegios. Porque de eso se trata la tolerancia cero: de terminar con una matriz donde algunos pocos vivían por encima de la ley mientras el resto sostenía el sistema, sin saberlo. Neuquén es, ahora, una provincia mejor no solo por lo que construye, sino por lo que decide no tolerar nunca más. Y ese cambio, el más profundo de todos, es el que marca el rumbo de una nueva etapa.

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