Un pedido unánime que expone un problema de fondo
El Concejo Deliberante de Neuquén aprobó por unanimidad el pedido para eliminar el impuesto a los combustibles, en medio de un fuerte cruce con el Gobierno nacional por el destino de esos fondos y la falta de obras.
La decisión se tomó tras un debate que venía trabado en comisión, pero que finalmente logró el respaldo total en el recinto. El planteo no es nuevo, pero esta vez tomó fuerza por el contexto: suba constante de los combustibles, paralización de la obra pública y recursos que no vuelven a las provincias.
Un impuesto que nació para rutas y hoy no tiene destino claro
El concejal del MPN, Atilio Sguazzini, explicó el origen del tributo y por qué hoy está en discusión.
“Tenés un impuesto que tiene que ver con combustibles líquidos y dióxido de carbono, porque tenemos una carga tributaria muy alta, y después tenés un impuesto de valor agregado por afuera, con lo que tenés un treinta y tanto por ciento en términos reales”, afirmó en el programa “La mañana es de La Primera”, por AM550.
Según detalló, el impuesto fue creado en 1932 para financiar rutas nacionales. Durante décadas tuvo un objetivo concreto: expandir la red vial en el país.
“El impuesto a los combustibles líquidos nace en 1932, cuando se crea Vialidad. La idea era hacer en el país rutas nacionales”, recordó.
Sin embargo, con el paso del tiempo ese esquema se fue desdibujando.
Se cobra, pero no vuelve en obras
El punto que encendió el reclamo es el uso actual de esos recursos. Mientras el impuesto sigue vigente y representa una parte importante del precio de la nafta, las obras viales no aparecen.
“El impuesto se sigue pagando hasta el día de hoy, pero lo que es increíble es que es un impuesto distorsivo”, planteó Sguazzini.
Y fue más allá:
“Lo que hizo el gobierno nacional es anular el destino para obra pública y la plata tiene otro destino. Esto sí nos tiene que preocupar a todos los argentinos”, advirtió.
El dato refuerza el planteo: solo en 2024, Nación recaudó 2,5 billones de pesos por este concepto. Sin embargo, no hay información clara sobre su destino actual.
El impacto que se siente todos los días
La discusión no queda solo en números. Cada aumento de los combustibles se traslada de forma directa al resto de los precios.
“Si hay algo que todos reconocemos es que cada vez que aumenta la nafta aumenta todo”, señaló el concejal.
El efecto es inmediato: transporte, alimentos, alquileres. Todo se ajusta en cadena, mientras el componente impositivo sigue creciendo dentro del precio final.
Obras frenadas y fondos que no llegan
En paralelo, el municipio y la provincia de Neuquén sostienen obras con recursos propios, en un escenario donde los aportes nacionales no aparecen.
Sguazzini puso como ejemplo la transformación de la avenida Mosconi y las obras vinculadas a la Ruta 22, que demandaron años de gestiones y acuerdos.
“Hoy Nación le debe al municipio de Neuquén por obras que acordamos de modificaciones viales”, afirmó.
Ese escenario explica otra discusión que atraviesa a la ciudad: la tasa vial.
“Si Nación manda los fondos nosotros no cobramos la tasa, si Nación elimina este impuesto distorsivo, tampoco cobramos la tasa”, aclaró.
La pregunta que queda abierta
El planteo que surgió en el Concejo Deliberante y que ahora buscan llevar al Congreso es directo: si el impuesto sigue vigente, si se recauda cada vez más y si las obras no se ejecutan, ¿a dónde va ese dinero?
Mientras tanto, el impacto se sigue sintiendo en cada carga de combustible y en cada precio que vuelve a subir. Y el reclamo, esta vez, dejó de ser aislado para convertirse en una postura unificada de toda la ciudad.