Un grupo de pasajeros que el viernes a la noche tenía planeado viajar por el fin de semana largo de Buenos Aires a Córdoba por JetSmart terminó sufriendo una total odisea, desviándose hacia dos provincias, recorriendo el país de norte a sur y sufriendo por 14 horas desde el despegue sin saber donde aterrizarían.
El vuelo partió desde Aeroparque el viernes a las 20.50, rumbo a Córdoba, donde muchas personas tenían compromisos pactados, previo al fin de semana XXL. Emilia, una neuquina que estaba en el avión, relató a Mejor Informado cómo vivió la situación y cuáles fueron las respuestas de la empresa durante el caos.
"Ya en Aeroparque los vuelos de Aerolíneas y Flybondi a Córdoba se habían cancelado, porque el pronóstico era tormenta eléctrica", indicó, lo cual ya advertía que las condiciones eran malas y que el clima no estaba apto para despegar. Sin embargo su vuelo sí partió, poniendo en riesgo la seguridad de los viajeros.
"Hubo turbulencias tremendas, si no tenías el cinturón te podías lastimar, a la chica de al lado le salió volando el celular", comentó. Cuando sobrevolaban Córdoba, el avión intentó descender mientras los pasajeros veían los rayos. "Nos quedamos sobrevolando la tormenta, veíamos los rayos por la ventana", relató.
El primer aviso de desvío por la tormenta eléctrica
Una vez que el piloto notó que no se podría bajar en el destino, anunció a los pasajeros que se desviarían hacia Tucumán, a 600 kilómetros del destino original, debido a que las condiciones climáticas eran de extremo peligro para la aeronave.
Emilia destaca que, según entendieron, no podían desviarse hacia Rosario o Buenos Aires por las mismas condiciones climáticas, por lo cual debieron aterrizar en Tucumán para cargar nafta y de allí volver a despegar hacia Córdoba.
"Todo el mundo preguntaba si nos iban a dar algo para comer o qué iba a pasar, la gente se estaba poniendo nerviosa, una chica se descompensó. Si no pedías no te daban ni agua. Estuvimos en Tucumán una hora y nos dijeron que iban a volver a intentar".
Según explicaron los pilotos a los propios pasajeros, la tormenta había cedido por algunas horas, lo cual significaba que tal vez podían despegar y ahora sí aterrizar en Córdoba. Sin embargo una vez que volvieron a partir la tormenta volvió a hacerse presente y de nuevo el avión quedó en medio de los rayos.
"Nos costó salir, el piloto dijo que había sido muy difícil salir de la tormenta", relató recordando los momentos de incertidumbre y miedo. "Ahí intentaron ir de Córdoba a Buenos Aires pero la tormenta también estaba yendo hacia allá, así que tomaron la decisión de desviarnos al aeropuerto de Neuquén", les comunicaron mientras seguían en el aire sin destino fijo.
La segunda parada en Neuquén
Una hora después, alrededor de las 3 de la madrugada ya habían logrado aterrizar en Neuquén, luego de recorrer miles de kilómetros sin saber qué pasaría con ellos y con el vuelo que habían pagado, en una ciudad que mucha gente no conocía.
"La empresa ahí nos dijo que podíamos volver en el mismo avión a Buenos Aires y de ahí nos reacomodaban en otros aviones para Córdoba", esto generó indignación y bronca grupal en los usuarios, ya que sostenían que demorarían horas en llegar a destino, cuando algunas personas tenían compromisos o urgencia de llegar a la ciudad.
"Todos dijimos que si iba a Buenos Aires nadie se iba a subir y les exigimos que lo cambien. Una hora de espera después nos dijeron que iba a venir la tripulación y que íbamos a volver a salir a Córdoba pero recién a las 9 de la mañana", relataron. Emilia optó por quedarse a dormir y esperar en el Aeropuerto neuquino, ya que la empresa no les ofreció ni hotel ni comida.
Finalmente lo que sí les ofrecieron fue un voucher para un café en las confiterías del Aeropuerto, sin embargo mucha gente no alcanzó a usarlo por la gran demanda de pasajeros reclamando lo mismo.
El despegue hacia el destino original
"Todos dormimos en el piso hasta que nos llamaron al pre embarque, eran las 9.20 y no habíamos embarcado todavía", expresó. "Estábamos quejándonos, gritábamos, aplaudíamos, silbábamos. El embarque fue desastroso, no pedían ni DNI. 9.40 estábamos en el avión y finalmente salió a Córdoba", finalizó Emilia.
Por último destacó que si la aerolínea hubiera atrasado el primer vuelo como hicieron las demás empresas, cuando se veía que la tormenta ya había pasado, todo esto no habría ocurrido.