El ex senador y dirigente de máxima confianza de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, Oscar Parrilli, padeció este domingo una derrota de dimensiones catastróficas para su futuro político. Es que, aunque proscribió a uno de sus adversarios y esmeriló al otro, no logró que su lista, la que encabezaba el ex intendente de Junín de los Andes, Juan Domingo “Chule” Linares, ganara la interna por la presidencia y otros cargos partidarios del PJ provincial neuquino.
Primero logró que bajaran a la lista de César Godoy, referente de una de las líneas internas de la UOCRA. Y luego avanzó contra la lista del intendente de Vista Alegre, José Asaad, a quien hizo expulsar del partido. Así y todo, la Junta Electoral habilitó su participación.
¿Qué ocurrió? Asaad tuvo cerca de 1.380 votos y Linares unos 1.190. Parrilli perdió e hizo que también perdiera el partido, ya que sus maniobras llevaron que votara menos de 10% de un padrón de unos 20 mil afiliados. Ni bien se conoció el revés electoral también se supo que el sector de Parrilli tiene intenciones de accionar en la Justicia para proscribir a Asaad (como lo hizo con Godoy) y ganar desde el escritorio.
Los desencuentros internos -en rigor, las maniobras de Parrilli- no hicieron más que profundizar la crisis de un espacio que hoy apenas conserva tres diputados provinciales y ningún legislador nacional, y que marcha con preocupación hacia las provinciales de 2027.
Parrilli, quien supo ser secretario general de la Presidencia y jefe de los espías (como secretario de Inteligencia en lo que antes se llamaba la SIDE), lleva más de dos décadas manejando a su antojo los destinos del PJ provincial y designando candidatos desde Buenos Aires, con el aval de la ex mandataria.
Esas prácticas de la vieja política en beneficio propio y de los suyos (su hija Lorena es diputada provincial) lo llevaron a esta debacle personal en la que tampoco tiene a mano al MPN, partido con cuyos referentes solía embarcarse en negociaciones políticas. El PJ está ahora ante una nueva realidad, pero con escaso margen de construir consenso interno de cara al calendario electoral que viene.