En el paraje Riscos Bayos, a unos 25 kilómetros de Loncopué, el temporal dejó una escena difícil de revertir. Irma Millaín perdió 25 chivas después de varios días de aislamiento, nieve acumulada y dificultades para alimentar y dar agua a los animales.
La entrada al campo permaneció bloqueada hasta hace pocos días. Una máquina logró abrir el camino y permitió recuperar la conexión con la zona, pero para entonces las consecuencias del temporal ya habían golpeado al pequeño establecimiento familiar.
“Ahora estamos bien, tranquilos y también bien de salud”, contó Irma a Entretiempo por AM550. Sin embargo, aclaró que el panorama para los animales sigue siendo preocupante: “La situación está complicada, sobre todo por las chivas”.
La criancera explicó que el temporal encontró al ganado dentro del predio. Los animales estaban en corrales y galpones, pero el encierro no alcanzó para protegerlos de las consecuencias de tantos días bajo condiciones extremas.
“Al no comer durante tantos días, al estar bajo la nieve y no encontrar pasto, los animales se estaban muriendo de hambre”, relató.
La familia tenía alimento guardado para enfrentar el invierno. Sin embargo, las reservas comenzaron a agotarse mientras el temporal mantenía aislado al paraje. “Sí, teníamos forraje, pero se nos estaba terminando”, explicó Millaín.
La nieve dejó sin salida a la familia
La acumulación de nieve llegó a rondar el metro y medio en algunos sectores del campo. Esa situación impidió que la familia pudiera moverse con normalidad y también dificultó el acceso al agua.
Irma aseguró que algunos animales incluso murieron dentro de los galpones. “Después de tantos días encerrados, sin tomar agua y sin comer bien, se murieron de hambre”, sostuvo.
La criancera confirmó que perdió 25 chivas durante los días más duros del temporal. La cifra representa un golpe directo para una familia que vive del trabajo rural y depende de los animales para sostener su economía. “Nadie nos las va a pagar. El único recurso que tenemos es esto”, expresó.
La familia mantiene alrededor de 250 chivas. Irma trabaja junto a sus dos hijos, de 18 y 25 años, y también comparte el campo con sus tíos. Entre todos se ocupan del cuidado de los animales.
“Nosotros trabajamos en el campo y en la primavera vendemos los chivos. Con esa plata compramos todo lo necesario para la casa y también el forraje que dejamos guardado para los animales”, explicó.
El temporal alteró ese esquema. La pérdida de animales afecta directamente la producción futura y obliga ahora a destinar recursos a recuperar la alimentación de las chivas que sobrevivieron.
La familia consiguió alimento, pero teme nuevas pérdidas
La apertura del acceso permitió que la familia pudiera trasladarse y comprar más alimento. “Ayer pudimos ir a comprar”, contó Irma, aunque advirtió que la necesidad sigue siendo grande.
El principal pedido es conseguir forraje para las chivas que quedaron. “Pasaron hambre, adelgazaron mucho y están flacas. Encima, ahora están empezando a parir”, señaló.
La preocupación crece porque el rebaño atraviesa un momento clave. Las pérdidas podrían aumentar si los animales no logran recuperar peso y alimentación suficiente durante las próximas semanas.
Mientras tanto, cada jornada comienza con una tarea que antes del temporal no demandaba semejante esfuerzo. “Todos los días trabajamos desde temprano para escarbar la nieve y llegar hasta donde está el agua, para poder llevársela a las chivas”, relató.
La familia se moviliza con una pequeña camioneta que pertenece al hermano de Irma, aunque el vehículo también presentó problemas mecánicos durante estos días. La criancera contó que el temporal no los tomó desprevenidos. Como cada año, habían preparado alimento y recursos para atravesar el invierno. Pero esta vez las reservas no alcanzaron frente a la duración y la intensidad de la nevada.
“Todos los años pasamos por dificultades, pero una situación como esta nunca la habíamos vivido. Nosotros siempre dejamos todo preparado antes de que llegue el invierno”, afirmó.
El pedido de ayuda llegó desde las redes
En medio de la desesperación, Irma comenzó a buscar ayuda. La falta de respuestas de organismos oficiales llevó a la criancera a publicar su situación en las redes sociales. A partir de esa publicación, el caso comenzó a difundirse y recibió llamados de distintos medios.
“Esto se está haciendo viral. Yo publiqué la situación en las redes y, a partir de ahí, me llamaron y me preguntaron qué necesitaba y cómo la estaba pasando”, contó.
Irma insiste en que el forraje es hoy la necesidad más urgente. Aunque pudieron comprar alimento después de recuperar el acceso al paraje, las 225 chivas restantes necesitan recuperarse tras varios días con comida insuficiente. “Somos los más olvidados”, lamentó la criancera. “Todos los años pasamos por dificultades, pero una situación como esta nunca la habíamos vivido”.
El temporal comenzó a ceder en Riscos Bayos y la familia ya no permanece aislada. Sin embargo, la emergencia continúa puertas adentro del campo: cada día deben retirar nieve, buscar agua y alimentar a un rebaño debilitado, mientras intentan evitar que las pérdidas sigan creciendo en plena temporada de parición.
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