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Zapala, la ciudad que nació y creció desde el trabajo y la rebeldía

La continuidad del trabajo y la rebeldía, como parte de un proceso que llevará a Zapala a un progreso importante.

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El espíritu rebelde y constructor que distingue en buena parte la característica de identidad, de la sociedad multicultural neuquina, tiene en Zapala, la ciudad que este 12 de julio cumplió y celebró un nuevo aniversario de su fundación, un ejemplo muy destacado, con sobradas referencias históricas que lo prueban.

A poco de la provincialización de Neuquén, fue en Zapala donde se escuchó el primer berrido de la política local nueva, que asomó con la creación del MPN, en 1961. En esa población, ya punta de riel del ferrocarril, estaba asentado el progreso alrededor del comercio, y era punto de reunión, de acopio, de los bienes que se producían en la provincia, para ser cargados en los vagones de aquel tren que llegaba al gran puerto de Buenos Aires: desde minería hasta lanas, cueros, en una Neuquén que recién esbozaba la posibilidad de poderío energético.

Los tiempos de Amado Sapag, hermano de Felipe y de Elías, fueron relevantes para el crecimiento de la ciudad. Amado era un hombre de acción. Una vez, durante una charla junto a Héctor Castillo, cuando había anunciado su retiro de la política, me definió con pocas palabras, brillantemente, esa concepción: “yo siempre trabajé en política, no me he dedicado a las tareas intelectuales”, dijo, con una sonrisa.

Fue desde esa osadía avasalladora, que hizo cosas como pasar por encima de las autoridades ferroviarias nacionales, y del propio gobierno nacional, para abrir el paso a nivel que cortaba la avenida San Martín, sin esperar más una burocracia que demoraba el trámite más allá de la lógica; o construir el cine teatro municipal, gestionando un crédito nacional a puro empuje.

Dicen que, entonces, un funcionario de su gobierno le preguntó cómo pagarían ese crédito, y Sapag respondió, con ese pragmatismo arrollador, “ya se verá…una vez que esté construido, llevarlo no se lo van a llevar”.

El cine se construyó, efectivamente, se inauguró en octubre de 1973, con la proyección de “Si se calla el cantor”, la película de Enrique Dawi protagonizada por Horacio Guaraní; y desde entonces Zapala cuenta con la mejor sala de espectáculos del “interior” de la provincia.

Hoy, la ciudad se ve en pleno crecimiento. Se le augura el progreso más firme, después de haber pasado por algunas décadas que pusieron a prueba la resiliencia de sus ciudadanos. El efecto Vaca Muerta llegará como un beneficio importante para su avance…pero, fundamentalmente, está destinada a lograrlo por mero empuje, por ese gen inicial que le dio vida, y porque hay una historia de pelea y trabajo que lo sustenta.

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