Después del cierre preventivo por las malas condiciones meteorológicas, los refugios de El Bolsón vuelven a abrir sus puertas y el Área Natural Protegida Río Azul–Lago Escondido retoma el ingreso de visitantes. La decisión fue tomada por el Gobierno de Río Negro luego de evaluar el restablecimiento de condiciones para recorrer la zona.
La reapertura alcanza a uno de los circuitos de trekking más buscados de la cordillera rionegrina, donde cada temporada miles de visitantes se internan en la montaña para llegar a los refugios y recorrer los senderos. Desde la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático remarcaron que el regreso de la actividad no significa que desaparezcan los riesgos propios de un ambiente agreste.
Para quienes tengan previsto subir, hay un requisito que no se puede pasar por alto: el registro de visitantes es obligatorio. Debe realizarse antes de ingresar a través de la página oficial del área y permite conocer quiénes se encuentran en la montaña, una herramienta clave para la prevención y para actuar ante una eventual emergencia.
Las autoridades también pidieron consultar el estado de las condiciones antes de salir y preparar la caminata con el equipamiento necesario. En la montaña el clima puede cambiar rápidamente, por lo que se recomienda no subestimar las bajas temperaturas, el viento u otras modificaciones que puedan aparecer durante el recorrido.
Otro de los pedidos es respetar las indicaciones de los Guardas Ambientales y circular solamente por los senderos habilitados. La recomendación apunta tanto a cuidar a quienes recorren el área como a evitar situaciones que puedan poner en riesgo el patrimonio natural de esta zona protegida.
Con la reapertura, El Bolsón vuelve a poner en marcha uno de sus principales atractivos de naturaleza y aventura, pero con una advertencia clara: la montaña está abierta, aunque exige preparación y responsabilidad. Antes de emprender el viaje, los visitantes deberán informarse sobre las condiciones y cumplir con todas las medidas de seguridad.
La medida forma parte de la gestión provincial de las Áreas Naturales Protegidas y busca combinar el regreso del uso turístico con el cuidado del ambiente. Los refugios vuelven a recibir visitantes, pero el registro, la planificación y el respeto por las condiciones de la montaña siguen siendo obligatorios.