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Aquellos días en que un volcán cambió la temperatura del mundo

Más de 36 mil muertos, un ruido que recorrió el planeta, y una consecuencia climática excepcional. Una historia que llegó al cine.

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Multiplicar por 13.000 la potencia de la bomba atómica arrojada sobre Hiroshima daría, más o menos, un número comparable a la explosión del volcán Krakatoa, hace 143 años: unos 200 megatones de TNT, una fuerza descomunal de la naturaleza que produjo un ruido que rompió tímpanos de marineros a kilómetros de distancia, mató a más de 36 mil personas, y contaminó la atmósfera al punto de bajar la temperatura media global en 1,2 grados centígrados.

Las erupciones que precedieron a la explosión del volcán, en el estrecho de Sonda, entre Java y Sumatra, se multiplicaron el 24 de agosto de 1883. Dos días después empezó la gran explosión. El 26, lanzó una columna de ceniza negra, que alcanzó los 27 kilómetros de altura, y que bloqueó la luz del sol.

Al otro día, se produjeron cuatro explosiones colosales consecutivas. La tercera detonación rompió las paredes del volcán, y el agua del océano entró en contacto directo con el magma ardiente.

Esto generó una explosión freatomagmática, que hizo estallar y desaparecer la mayor parte de la isla.

El estallido alcanzó los 310 decibeles. Se escuchó claramente a 4.800 kilómetros de distancia, según testimonios, en la isla Rodrigues, en el océano Índico, y en Perth, Australia. Allí, dicen, los lugareños confundieron el ruido con disparos de artillería.

A 65 kilómetros de distancia del volcán, navegaba el Norham Castle, un navío británico: la onda expansiva desgarró los tímpanos de los marineros.

El colapso violento de la caldera volcánica generó olas gigantescas, de hasta 40 metros de altura. Estas murallas de agua formaron un tsunami, que arrasó por completo unas 300 aldeas costeras de Java y Sumatra. Esto fue lo que causó la gran mayoría de las muertes atribuidas al desastre.

Hubo una consecuencia global de la gran explosión: El Krakatoa expulsó cerca de 20 kilómetros cúbicos de piedra pómez y cenizas, además de toneladas de dióxido de azufre, que llegaron a la estratosfera. Las partículas bloquearon la radiación solar en todo el planeta, y provocaron una caída de la temperatura media global de 1.2 °C.

Esta alteración de los patrones climáticos duró cinco años, aproximadamente.

En el lugar de la explosión original, hoy se puede ver el Anak Krakatau ("Hijo del Krakatoa"), un nuevo cono volcánico, que se formó, emergiendo de las profundidades, en 1927. Desde entonces, el lugar sigue bajo constante vigilancia científica.

El mundo ha tenido muchas catástrofes. La del Krakatoa ha sido, en términos de convivencia con los seres humanos, una de las más grandes.

En 1968, se estrenó una película, que se tituló “Krakatoa, al Este de Java”. Fue protagonizada por Maximilian Schell, Diane Baker, Rossano Brazzi, Brian Keith, y Sal Mineo. Basada en una novela de Michael Avallone, tuvo una nominación al Óscar, por sus efectos visuales.

Quien esto escribe, vio esa película, en estreno argentino, en el cine que todavía era cine. Desde entonces, que debía esta crónica.

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