Cuando se habla de lactancia, la atención suele centrarse en los beneficios nutricionales para el bebé o en los aspectos físicos del amamantamiento. Sin embargo, detrás de cada toma se despliega una compleja trama hormonal que impacta de manera directa en la salud mental de las madres.
En el marco de la Semana de la Salud Mental, la Tec. Puericultora de Villa La Angostura, Laura Zurzolo, invita a mirar la lactancia desde una perspectiva más amplia, entendiendo que se trata de una experiencia que transforma no solo el cuerpo, sino también las emociones y la identidad de las mujeres.
"Detrás de cada toma ocurre algo mucho más complejo"
Según explicó la profesional, la producción de leche está acompañada por una serie de cambios hormonales que influyen en cómo se siente la madre día a día.
"La prolactina, encargada de sostener la producción de leche, funciona como un ansiolítico natural. Favorece la calma y la introspección, pero también puede generar somnolencia y una sensación de desconexión del entorno", señaló.
A su vez, la oxitocina, conocida por su papel en el apego y el bienestar, se libera durante la succión del bebé.
"Es la hormona de la felicidad y el apego: provoca calma, conexión y bienestar. Sin embargo, cuando sus niveles bajan después de la toma, puede aparecer un vacío emocional transitorio", explicó Zurzolo.
Un vaivén emocional que tiene bases biológicas
En este marco, la puericultora destacó que otros cambios hormonales también intervienen en el estado emocional de las madres durante el puerperio y la lactancia. Uno de ellos es la disminución de la dopamina, necesaria para que la prolactina pueda actuar. Ese descenso puede generar, en algunas mujeres, tristeza, irritabilidad o una sensación repentina de malestar.
Además, la caída de estrógenos y progesterona después del parto prolonga la vulnerabilidad emocional, mientras que el aumento del cortisol, la hormona asociada al estrés, puede intensificar el cansancio y la sensación de estar permanentemente alerta.
"Muchas madres describen ese momento como un 'me siento rara, no sé en qué me metí'. Y es importante entender que no se trata de una debilidad personal, sino de procesos fisiológicos reales", remarcó.
"La lactancia es un viaje hormonal que impacta en la salud mental"
Para Zurzolo, comprender estos cambios es fundamental para evitar culpas y favorecer el acompañamiento adecuado.
"La lactancia es un viaje hormonal que impacta en la salud mental de la mujer. Entre toma y toma, la madre transita un vaivén de calma, apego, dudas y cansancio. Reconocerlo es fundamental: no se trata de debilidad, sino de fisiología", sostuvo.
En ese sentido, consideró indispensable que la salud mental materna gane espacio en la agenda pública y en las redes de cuidado, reforzando que la salud mental "necesita visibilidad, apoyo y políticas públicas que acompañen este proceso", afirmó.
Un diálogo hormonal entre dos cuerpos
La especialista también destacó que los efectos de la lactancia no se limitan a la madre. Las investigaciones científicas muestran que las hormonas involucradas en el amamantamiento también influyen en el desarrollo emocional del bebé.
"La oxitocina regula su respuesta al estrés y favorece la construcción de vínculos seguros. La prolactina contribuye a que el bebé perciba calma y estabilidad. Es decir, la lactancia es un diálogo hormonal que se da en dos cuerpos a la vez", explicó.
"La mujer que amamanta no es solo un cuerpo que produce leche"
Desde su mirada profesional, Zurzolo sostiene que la lactancia debe ser entendida como una experiencia integral, que involucra tanto aspectos biológicos como emocionales.
"La teta no solo alimenta, también calma, conecta y expone a la mujer a un torbellino hormonal que merece ser comprendido y acompañado", señaló. Y agregó que "la sociedad necesita reconocer que la mujer que amamanta no es solo un cuerpo que produce leche, sino una persona que atraviesa cambios profundos en su mente y en su identidad".
Para la profesional, resulta natural que durante este período convivan emociones aparentemente contradictorias, explicando que entre toma y toma, la madre puede sentirse poderosa y frágil al mismo tiempo, experimentar calma y alegría, pero también dudas y cansancio. Esa ambivalencia es parte de cada expeiencia y sostiene que merece ser acompañada con respeto y escucha.
Espacios de acompañamiento
Además de la atención individual, Zurzolo desarrolla talleres destinados a mujeres que atraviesan el puerperio y a familias con bebés pequeños.
"Son espacios de encuentro, escucha y aprendizaje donde trabajamos tanto la dimensión práctica de la lactancia como el acompañamiento emocional. Porque la salud mental materna necesita comunidad", expresó.
En este sentido, agregó que la propuesta busca generar redes de apoyo y contención en una etapa tan intensa como transformadora para las madres y sus familias.